jueves, 20 de agosto de 2009

EVS-EL DIA 31 de Julio de 2009

Como hemos cambiado.


"La televisión será la base de la opinión pública. Ha creado un mundo esquizofrénico

en el que entre el individuo y lo global no hay nada."

Alain Touraine.


En estos días azules de alerta naranja meteorológica y roja económica, parece

que lo único verde son los brotes de alguna misteriosa planta que adultera la

realidad de quien nos observa desde el gran ojo .

Siguiendo la estela televisiva marcada en el anterior Babilonia en Guagua, por

inocente curiosidad hemos estado observando ese curioso objeto denominado

televisor y hemos sacado una serie de conclusiones. Frente a los

filomonopolistas que ven en la competencia y en el libre mercado los males

más oscuros y retorcidos del género humano, es necesario destacar que

precisamente de la competencia vienen los mayores avances, sean televisivos,

económicos o biológicos, o sino que le pregunten a Darwin.

Para muestra un botón, la Fórmula Uno, pese a parecer un deporte inventado

hace tres años, en realidad se televisaba en los ochenta. Es más, dicen las

crónicas que llevaba décadas descubierta. Lo único que lo televisaba el único

canal, o bueno en la segunda parte del único canal. Dentro video:

Retransmisión Formula Uno ochentera: Leer con tono pausado y ausente: “....

fiiuuuuuum, acaba de pasar el coche de williams-ford... pausa... fiummmmm,

parece que Senna realiza un interesante adelantamiento a Prost. Si

confirmado, adelanta en la recta.... yyy, final. Gana Senna. Buenas tardes, nos

vemos en el próximo gran premio de...”

Retransmisión Formula Uno actual: Leer aceleradamente remarcando las erres,

tomar aire en cada final de renglón. “... si cierran los ojos se lo van a perder,

parrilla de pole para Alonso (nota del autor: jajaajajajaja) arrancan, semáforos

en 3, 2, 1.... ahí están arrancándose las pegatinas, saliendo por la parte limpia

el ferrari se come al maclaren... Alonso campeón en la trigésimo primera

posición arranca brillantemente y adelanta puestos. Ponemos en

sobreimpresión la estrategia de combustible y vueltas, pasamos a línea de

boxes con nuestro espia...”

Vamos un calco una de la otra, la verdad que no nos extraña visto el furor y

pasión que se pone en la retransmisión, que de no saber que era la pole

position, ahora todos controlamos a la perfección el tipo de goma a utilizar, los

difusores, rebufos, aerodinámica... en fin, creo que hasta los más osados lo

ponen en práctica en sus vehículos.

El tema de los concursos sin embargo ha sufrido una espiral de cutrez

insoportable en lo que se refiere a premios.

Concurso ochentero: Leer acaloradamente, rápido y marcada vocalización. “...

(fanfarria espectacular y 35.000 aplausos) y detrás del escaparate uno se

esconde.... El ferrari testarossa, el infumable apartamento en Torrevieja, un ala

delta motorizada, dos relojes de plata de ley, un maletín con medio millón de

pesetas, un mariachi que le despertará todas las mañanas a las cinco de la

mañana durante un mes, un ciclomotor derbi variant 49cc, un ordenador

personal amiga 500 con a 7,14 MHz, 512KB de memoria RAM y 256 KB de

ROM...”

Concurso actual: Sonido de fondo: unas palmas, locución normal tirando a

emocionado “...y el ganador se lleva la increíble cifra de 600 euros, y.... la

posibilidad de concursar mañana con nosotros...”

Bueno siempre queda la excusa, no bueno, es que como hay más concursos...

ya sabes ¿no?

Lo que si ha sufrido un radical cambio son los informativos que a ritmo de

lágrima y sangre salpimientan alegremente nuestra existencia. Haciendo

realidad lo que en un día dijo un “pope” de la comunicación: “La televisión es

esa gran porquería envuelta en el papel celofán de los informativos”.

Telediario ochentero: “atrezzo: fondo de cartón piedra. Bienvenidos a la primera

edición del telediario, en internacionales prosigue la guerra entre Irak e Iran en

nacionales Lola Flores defrauda a Hacienda, y en deportes se lesiona

Arconada.” Total 25 minutos de telediario.

Telediario actual: “Atrezzo: No hay fondo, se proyecta en él. Tras una escaleta

colorida y sintonia electrónica, se abren los titulares (que se repetirán mínimo

dos veces más: Titulares Generales, Titulares a mitad de Telediario y Titulares

resumen a final del telediario por si algún marsupial no se había enterado de

los mismos). Tras dar la noticia se desgrana in situ los detalles más escabrosos

de la misma. Posteriormente y con un lenguaje llano y sencillo que podría

entender hasta cualquier bachiller de la ESO, tertulianos de la talla de ex de un

torero, concursante de realitys y demás prohombres y promujeres de la

suciedad, perdón de la sociedad, propondrán hipótesis y terminarán de darle

forma a la notica. Especial tiempo deportivo con su patrocinador oficial

correspondiente: vómito habitual de fichajes y anecdotario particular de los dos

únicos clubs que juegan en el único deporte que se practica....” Total 45

minutos de telediario.

Bueno, lo de los telediarios es algo así como, ¿no querían SOMA? Alegría

invita Torrente, SOMA para todos, chavalotes... Buenas noches y buena suerte.


Gustavo Reneses

EVS-EL DIA 24 de Julio de 2009

Can I play with madness.

"En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario."

Geoge Orwell.


En estos días azules del dulce verano tengo la impresión que la ficticia placidez

en la que vivimos es simplemente la calma antes de la cruel tormenta que nos

azotará en el próximo otoño.

Pero antes de que nos azoten los oscuros nubarrones a ritmo del lobby de

turno, tenemos que estar preparados y poseer la TDT para no perder ni un solo

detalle de la “realidad” gracias al incansable adiestramiento mediático. Resulta

paradójico que el apagón analógico pudiera significar el encendido de la razón.

No. No será así. Hay que seguir alienados, ¿a quién se le ocurre pensar que el

amo nos va a dejar sin nuestra ración diaria de entretenimiento y

adoctrinamiento? Es más, ¿a quién se le ocurre pensar?. Imaginen una

sociedad que piense por si sola, inviable, podría tener ideas propias. ¿Para qué

leer un libro o ponerse a escribir, meditar, expresarse o crear en general, si es

más fácil salivar cual cánido pauloviano delante de la sintonía de nuestro

programa favorito? Bueno; salivar o dar cabezadas, mientras nos dormimos

delante un mensaje constante e incansable de carácter educativo para la

ciudadanía.

Es por ello que desde el poder general se nos anima a comprar el aparato

decodificador de la señal de televisión digital terrestre TDT (tonto duerme tonto)

no vaya a ser que nos quedemos señalados por la sociedad como seres

marginales en estado semi-salvaje. Bueno ya puestos mejor comprar un

televisor nuevo de plasma, con pantalla de 25 pulgadas y “full a tope”: HDI,

100Hz. HDMI,EGB y hasta HIJK. Que no se diga que no consumimos y que por

nuestra culpa se hunde el sistema. Egoístas.

Pues lo dicho, tenemos que estar bien uniformados visualmente para recibir

con alegría el sermón diario de nuestros guías espirituales, abrazar su/nuestra

fe con los brazos extendidos y en posición de genuflexión. Para interiorizar esa

fe es necesario tener miedo en dosis elevadas, miedo pavoroso, un acojone

generalizado, vamos. Han sido muchos los elegidos para esa misión a lo largo

de la historia: Los del frente popular, los populares de enfrente, los disidentes

del sistema, los antisistemas reincidentes (me viene a la mente una genial

escena de los Monty Phyton en la “Vida de Brian”). Un amplio espectro de

enemigos crueles y despiadados que han sido repelidos por “nuestros chicos”:

Los guardianes de Occidente y de su fe verdadera.

Ya puestos a mejorar, lo más diabólico es elegir algo que no se vea. La mano

negra se llama A/H1N1. Ya solo el nombre intriga. Una de las primeras diatribas

vomitadas desde las catequesis hertzianas será el contagio masivo, el temor a

lo invisible y a lo inevitable. A un castigo divino inexorable que segará nuestras

vidas. Ya lo de la peste bubónica pasó a mejor vida, por eso de que a alguno

se le ocurrió lavarse todos los días. ¿Ven lo que pasa por pensar por uno

mismo?

Las primeras arcadas informativas hablan de cifras escandalosas, de la

posibilidad de miles contagios al día en Gran Bretaña, de retraso del inicio del

curso escolar, vacunaciones masivas. En un tiempo estaremos quemado en la

hoguera de la ignorancia la ropas, libros y nuestra libertad en nombre del bien

común, que es el menos común de los bienes.

Ya sabe, el enemigo invisible está ahí fuera, podría ser su vecina uno de ellos.

No hable con nadie, no viaje, no lea propaganda del enemigo, ¡por Dios, ni se

le ocurra pensar!. Solo consuma los productos de su televisor avalados por

nuestro sello de calidad estatal. Nuestros científicos y comunicadores le dirán

que tiene que hacer en todo momento. Si no pudiera resistirlo por más tiempo,

nuestros muchachos le han depositado debajo de su almohada una cápsula

con la dosis justa para empezar el plácido viaje eterno.

Gustavo Reneses

EVS-EL DIA 17 de Julio de 2009

Un día en el cine.


"Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en

gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace

desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no

necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no

hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra

espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos

hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine, o estrellas del rock.

Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy

cabreados."

Brad Pitt en el “Club de la Lucha”.

En estos días azules del ecuador del mes juliano, el calor y la tranquilidad

parece que son los elementos ideales para recordar el cómo éramos y vernos

en el espejo del prensente como somos. Momento adecuado para desempolvar

de la guantera de nuestra guagua babiloniera el teorema de idiotización

colectiva (ya desarrollado en entregas anteriores) al que estamos siendo

sometidos, en gran parte, gracias a la ñoñería apadrinada por nuestros

políticos y bendecida por la LOGSE. ¡Y todo eso por haber ido al cine!

Resulta que por esto de la paternidad, la crisis y el nivel del metraje

cinematográfico de los últimos años, hacía muchísimo tiempo que no acudía a

una sala de cine. Posiblemente más de cinco años, para los más curiosos.

El asunto en cuestión es que disfruté de una sesión cinéfila en el adalid del

monopolio del ocio, o eso bombardean durante los tres primeros minutos de

metraje. Pero no adelantemos acontecimientos.

La primera diferencia es que llegué al cine motorizado, las últimas veces que

recuerdo, había sido caminando. Entre otras cosas porque la oferta estaba

diversificada por la geografía urbana de nuestra ciudad, para alegría nuestra y

de los histéricos del cambio climático. Perdón, por los histéricos e histéricas,

paridad lingüística ante todo, no vaya a ser que pase como con el término

machista del PIB. Que tío más cerdo el PIB...

Resulta que una vez que llego a la taquilla, me encontré con una especie de

pecera impresionante, que no se si estaba pidiendo las entradas en el cine o en

la torre de control de cualquier aeropuerto internacional e intergaláctico.

Posiblemente fuera lo segundo, ya que en lugar de decir: “dos para la 3”, había

que fijarse en un panel multicolor con más de 10 salas y 20 películas, que

parpadeaban a la vez y además, tenían horarios extraños, difíciles de

pronunciar. ¿Qué humano puede decir sin atragantarse deme seis entradas

para la diecisiete en la sesión de las dieciséis y cuarenta y tres?.

Aunque lo mejor estaba por llegar.

Me dice la señorita-controladora aérea interplanetaria ¿En qué fila, caballero?

Acto seguido lo primero que pienso es que odio la palabra caballero cuando se

refieren a mi, porque entre otras cosas, no tengo caballo. Pero obviando esa

frikada mental. Lo segundo que pienso es cómo se puede elegir la fila sin ver

que personal va a compartir contigo los frigo-metros cuadrados que rodean la

butaca del cine. ¿Y si me toca una jauría de adolescentes come cotufas?

(palomitas o pop-corns si nos lee desde otras latitudes babilonias). ¿Si delante

mío atraca el Queen Mary II y la única solución es ver la película con el

retrovisor de mi vehículo en la mano? (Menos mal que vine en automóvil)

¿Cómo vamos a elegir la butaca por adelantado? Es ilógico, es más,

antinatura.

Como no iba a disertar sobre el asunto taquillero, respondí escuetamente:

“Centradas, por favor.”

Seguimos con las sorpresas cineras, ¡atención!: Me preguntan por el aséptico

altavoz si acudía a la sesión 2D o 3D.

Miré discretamente el calendario de mi “blacberri” (antes hubiera sido el reloj

Casio) para asegurarme que seguíamos en la vigésimoprimera centuria.

Y antes de decir: ¿porqué no? Vamos a probar la 3D. Me comenta que son 3

euros (500 calas/5 libras/quinientas pesetas más). O sea, que a los 5,70 euros

de la entrada le tenía que sumar 3 euros más, total 8,70 euros. Cantidad que

multiplicada por 6 arrojaba la bonita cifra de 52,20 (Más de nueve mil pesetas =

cena de lujo de hace un par de años.) Ante el incremento geométrico del nivel

de transaminasas en sangre, bilirrubina y hasta mala leche, dije escuetamente

(de nuevo): Para la sesión de 2D, gracias.

Nota Simpática: Resulta que, iluso de mí, pensé que con esos 3 euros extras,

te regalarían las gafas 3D. No, simplemente es una tasa revolucionaria, por el

usufructo de las mismas durante 90 minutos. A 0,03 céntimos el minuto, más de

cinco pesetas el minuto.

Tras recoger las cutre entradas para la mísera película en 2D, avanzamos en

escaleras automáticas al interior del cine.

Como templo titánico en medio del desierto, imposible e improbable de

esquivar, se abre ante nosotros una barra colosal con cientos de miles de

cotufas, bebidas azucaradas con gas y zurullos de coña versión varios.

Por lo que parece, hay que pedir algo.

Me acerco a la barra para observar la carta, cuando una “borderita” (señorita

borde) también “borderito”, si hubiera sido el caso, me espeta: “Gjeixritm

express?”. Yo respondo: ¿perdón?. A lo que repite el mismo mantra: “Gjeixritm

express?”.

Rápidamente hice un listado mental con todo lo acabado en express que se me

ocurría y que podría rimar: american express, cafetera express, billetes para el

express de las 15:00 horas?.

Dije: “No. Simplemente estaba mirando.

Nota a posteriori: Hay una cool-tarjeta que te permite saltarte las colas “by the

face”. Pero si no la tienes, no puedes acercarte alegremente a la barra.

Azorado volví a la cola.

Cuando llegó mi turno, como no había podido traducir la mercancía alimentaria

disponible (el cartel posiblemente estuviera escrito en sánscrito o germano

medieval). Improvisé. Ya que la formulación lingüística partía de la misma raíz,

y se declinaba el resto: Maxi-Combo, Super-Combo, Combo-Chulo, Chulo-

Combo-Power y el Combo Infantil con gominolas de colores, opte por fijarme

en el precio. La broma es que ninguno bajaba de 5 euros (novecientas pelas

por cotufas y cacacola, cacanaranja o sevencaca), cantidad que sumada a los

anteriores 5.000 euros, arrojaba la cómica cantidad de … da lo mismo. No voy

a monetizar los momentos de placer en familia.

Ya en el cine lo típico: butacas, pantalla, oscuridad, rumiantes de cereales

varios y algún estornudo animal. Bueno por lo menos no había cambiado todo.


Gustavo Reneses

martes, 14 de julio de 2009

EVS-EL DIA 10 de Julio de 2009










Réquiem por el sueño de una noche de verano.

"Cuando sois dueños de lo que esta dentro de vosotros, lo que está afuera ya no importa."

Ramtha.

En estos días azules del holgado estío, comenzamos a rebajar escalonadamente nuestro nivel de actividad cotidiana que rozará el mínimo en el próximo mes de agosto. La casuística nos revela que incluso en algunos individuos, la actividad cerebral se reducirá a mantener activados los neurotransmisores de respiración y de retención voluntaria de la micción. Ocasión que aprovechará algún chimpancé en estos meses para arrebatarnos algún premio Nobel, apretar algún botón nuclear, o deleitarnos con cualquier programa de variedades veraniegas. Al tiempo. Bueno, hablando de antropoides, si se reunieran ocho gorilas con cualquier excusa en cualquier parte del mundo, podría valer como acrónimo del encuentro mandrilesco por ejemplo, ¿G8? A ver... dejen buscar en la wikipedia... No, creo que no. Ya está cogido por una serie políticos que se reúnen temporalmente para... ¡caramba, que coincidencia!

Como vamos a dejar el cerebro en modo Off (que tampoco es para alarmarse porque el resto del año está en Stand by), muchos de nosotros compensamos la desconexión cerebral con la práctica del noble arte del deporte. Además, en un alarde de arrancar de nuestra apolínea figura cualquier gram... kilo de grasa sobrante, lo ejercitamos de forma compulsiva y casi obsesiva hasta conseguir nuestro objetivo, o bien un infarto de miocardio en grado agudo. Lo que suceda antes.

Precisamente el deporte en la mayor parte de los babilonios tiene poco de porte, y los ejercicios se suelen resumir en una serie de toscos movimientos realizados por un ente -o ser- enfundado en ropa veinte tallas menos de la decorosamente visible. Respetando siempre la ética de la libertad de todos los aquí presentes, recomendamos encarecidamente que la estética sea también parte importante en la vida diaria y que aunque el decímetro cúbico de malla sea caro, por favor, no escatime en gastos y consiga algún metro cuadrado más. ¡Tápese y tenga vergüenza! Favores que agradeceremos eternamente.

Ya aliñados con nuestras mejores galas gimnásticas, el abanico de actividades acrobáticas que se abre ante nuestros ojos es sugerente. Pasen y vean:

Opción el Gimnasio de Paco: plantarse en la playa capitalina o similar en las horas centrales del día a pecho y barriga descubiertos, portando solamente un pantalón de licra con adornos tropicales (a camino entre Axl Rose y el tanga de Rappel). Tras 3.200 adbominales o solo una, pero muy bien aprovechada, podemos animar a los vecinos playeros más cercanos a ejercitarse con nosotros. Pero en plan guai, no se vayan a mosquear, claro. Así a ritmo de megáfono y música discotequera hard trance nos congraciamos con el prójimo y trabajamos codo a codo sudado en pro de un futuro mejor.

Opción Media Maratón o “choleo in the city”: Han pasado muchos años desde que oímos por primera vez eso de la sociedad de la información y comunicación. O el tecnicismo hermano NTIC Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación. Algo tan arcano, que ha quedado en eso, en una reminiscencia bohemia que las administraciones públicas parecen haber dejado en el olvido. ¿Que para que sirven los ordenadores? Para el copia y pega de los informes, el solitario y para poner en sus pantallas los post-it de las llamadas perdidas. ¿Internet? Para bajarse las pelic... No! caca! Eso no se puede hacer. Para consultar las noticias y mandar correos chorras a los compis del curro. Mientras no exista intercomunicación entre las administraciones (e incluso dentro de la misma administración), o no dispongamos de la información digitalizada tendremos que seguir pateando las calles en busca de hilarantes soluciones para nuestros absurdos problemas de papeleos.

Opción Teledeporte o “A distacia”: En estos apocalípticos tiempos de globalización y noticias on-line, uno siempre puede recurrir al mando a distancia de su televisor (o caja de adoctrinamiento colectivo) para ejercitar el cuerpo y la mente. Desde que se fue Eva Nasarre (bachilleres de la ESO: ni molestarse, eso es de una época anterior al yutuf) el deporte delante de la tele no es lo mismo. Pero la verdad que viendo alguna de las noticias que nos vomita, podemos, por lo menos, realizar con total garantía un precalentamiento, calentamiento, o incluso, ya una importante quema de grasas.

Opción Deporte Masivo y Pasivo: Algunos babilonios para combatir el calor y mitigar las penas con algo de circo, incluso en este año de sequía económica y de proteccionismo por parte de los “paters” del G8, forman largas colas por fuera del estadio Heliodoro Rodríguez López durante horas, quizás porque vendan en sus taquillas alguna mágica formulación que garrapiñe algo de cordura para sobrellevar el resto de meses que faltan para terminar la crisis. O simplemente es SOMA.

Gustavo Reneses

martes, 7 de julio de 2009

EVS-EL DIA 3 de Julio de 2009





El penúltimo vals de Jackson.


"El minuto que sobrepasé a Elvis y los Beatles ellos me llamaron lunático y abusador de menores."

Michael Jackson.

En estos días azules del cálido mes de julio, nuestro EVS se tiñe de negro, más bien se destiñe, o ambas cosas a la vez. Y es que, por si no se habían dado cuenta a estas alturas del suplemento, se nos ha ido Michael Jackson. El maikel o el maiki, como era conocido por estos lares.

Los que en los años ochenta éramos unos enanos, teníamos dos iconos molones. Los dos dos se llamaban Maiquel. Uno Naig y el otro Yacson. Ya sólo nos queda vivo el que conducía a Kitt, el coche fantástico. Los mitos van desapareciendo y cuando ya no están, de repente, nos pesan los años.

Aunque no fui especialmente seguidor de Michael (era más afín a la caña guitarrera peluda) hace unos días estuve viendo el videoclip Thriller de 1982. Alucinante. Sin querer, fui absorbido por un túnel místico temporal desembocando en los nebulosos ochenta, y sin entrar en la lista melancólica de cómo éramos entonces y nuestra proto-tecnología, me di cuenta de que simplemente era un genio. Que rompió moldes. Amado o denostado, supo dar ese toque de genialidad a sus coreografía, videoclips y en definitiva a toda la manufactura artística de su trabajo, que creó escuela en los sucesivos artistas. Que te copien algo, quiere decir que dispones de algo innovador. Pasa de ser tu creación particular a ser un objeto de codicia por terceros. Sus bailes, movimientos, ropas, hasta incluso, su tic púbicodactilar fueron versionados hasta la saciedad por otras lumbreras musicales, humorísticas o políticas.

Ya que estamos tirando de recuerdos, resulta que un día de 1993 desembarcó Michael y toda su troupe en Santa Cruz de Tenerife. Si. Yo que pensé que nadie por encima de Ramones iba a tocar en nuestras islas, y resulta que se nos coló aquí un día del mes de septiembre, en plena apoteosis mundial de su trabajo Dangerous. Aunque en foros de motos choperizadas, chupas de cuero y melenas peludas al viento lo negaré siempre, tengo que reconocer que yo estuve allí. Sí. En medio de miles de personas y casi 12 horas antes del concierto. Hacinado en plena marabunta humana que enloqueció en el momento de abrir las puertas de la entrada y que racionalmente comenzó a correr como mozos sanfermineros sin toro por la avenida del muelle en busca de los codiciados 10 primeros metros de distancia con el escenario. Tras la media maratón, tocó la tensa espera durante otras innumerables horas sentado en corros delante del escenario. Y cuando el cuerpo estaba totalmente tenso, la mente desconectada y el espíritu en cualquier cima del Himalaya buscando desesperadamente el Nirvana, dos cañonazos hicieron que volviera a la cruda realidad. Miles de sobacos al viento coreando el nombre de Michael (Maiquel, Maiquel Maiquel...) enloquecieron con las notas del Carmina Burana y una serie de imágenes a modo de flashes en las pantallas. Del resto poco más me acuerdo si soy sincero.

De todas maneras y sin ánimos de ofender, tras analizar de forma sesuda los anteriores ídolos-iconos musicales del siglo XX, desde esta guagua errante por las tierras de Babilonia, hemos llegado a la siguiente conclusión. Jackson tuvo bastante suerte y murió una década más tarde de lo que en teoría le correspondía. No se me sulfuren. Me explico: Elvis Presley (ex-suegro del primero) fue el ídolo de los 60 y murió en los 70. Lennon (cuyos derechos musicales fueron comprados por Miki), fue icono para la generación de los 70 y murió en los 80. En los 90 donde teóricamente debería haber muerto el icono musical de los 80 (Michael Jackson), resulta que se nos muere el icono de la propia década Kurt Kobain (sin aparente grado de parentesco o vinculación económica con el primero). Y ya, en pleno siglo diecinue... veintiuno, Michael nos dijo adiós. Por lo que esquivó, con cierta donosura, a la casuística óbito-musical.

Jackson ya ha entrado en el atrio de los grandes, y no por sus anteriormente mencionadas dotes artísticas sino porque ha sido invitado a participar en el fabuloso mundo conspiranoico. Los principales foros, webs y panfletos amarillistas del mundo de la comunicación no han tardado en vomitar bulos, rumores y demás teorías cartesianas sobre la falsedad de su defunción y destacan que todo ha sido una estratagema para eludir las presiones de su vida actual. Posiblemente esté con su ex-suegro Elvis, en alguna playa hawaiiana, tocando el ukelele. Ya nos lo desvelará algún colaborador de Friker Jiménez

Por estas cosas de la curiosidad, he estado repasando su discografía, y no he podido dejar de esbozar una ligera sonrisa cuando leí el título de su último trabajo, iba a escribir vinilo*, lo tituló Invencible. Curioso título, en la línea jocosas coincidencias literarias de la vida, como la archiconocida ecuación: Titanic = Insumergible.

  • NOTA: Aclaración para las víctimas de la LOGSE. El vinilo es como lo que te bajas de internet en mp3, pero en redondo y grande (Plástica visual: Hacer movimientos circulares y crecientes con las manos). No plateado, no confundir con el CD, DVD o Blu rai. Era de plástico negro con un surco en espiral en cada cara. El disco dispuesto horizontalmente sobre la plataforma de un pick-up o tocadiscos, era sometido a una aceleración giratoria continua y constante de 33 rpm, si era un LP, o 45 rpm en el caso de ser EP. (Plástica Visual: Hacer espirales con el dedo índice, subrayar las palabras difíciles y terminar con un debate sobre la importancia de los círculos en tu vida.)

Sea cual fuere la opinión sobre él, en el fondo murió el niño y nació el mito.

Saludos Maikel. No te olvidaremos. Dale recuerdos a Elvis, Hendrix, Marley, Lennon, Harrison, Farrah Fawcett, He-Man, Skeletor y los Master del Universo, PACMAN, Naranjito, Obi Wan Kenobi, Superman, ET, Freddy Krueger, las pesetas, el flash de duro, a los pantalones de pana, los calcetines blancos y mocasines negros...

Gustavo Reneses

viernes, 26 de junio de 2009

EVS-EL DIA 26 de Junio de 2009









Sequía musical = sequía intelectual.

"Nunca he llamado a mi trabajo "arte", es parte del mundo del espectáculo, el negocio de la construcción de entretenimiento."

Walt Disney.

En estos días azules inicio del estío en el hastío año de la crisis, parece que se ha instalado definitivamente la “Crisiscracia” como régimen popular uniformador de mentes y actitudes ante la vida.

La cultura o eso que llaman cultura, está en horas bajas. Tantos años viviendo subvencionada (conocido también como “vivir del cuento” o “by the face”) y con artistas pseudofuncionarios ha pasado factura.

Ahora, cuando el dinero se trasvasa para remendar los agujeros invisibles en estos años de decadencia intelectual, se llora al viento con lágrimas de oro por lo mal que vamos a pasar un verano desenchufado de las giras, nacionales, internacionales y hasta galácticas.

Cuando los falsos gurús musicales (y “curturales” por extensión) apoyados en el lobby de turno, venden humo a los moradores del ápice, tenemos sin duda alguna, una verdadera oferta diarréica. Elemento fluido generador de suculentos ingresos y basado en la mediocridad supina de emisores y receptores. O al revés, que tanto monta como monta tanto. Como toda oferta marrón, tiene una fecha de caducidad efímera, que al primer susto económico pasa de nivel semisólido a gaseoso, dejando un incómodo espacio entre los habitantes de Babilonia.

El estado Def con Dos que vivimos en la actualidad, no el grupo musical, sino el estado general de acojone, no deja ver con claridad a los que viven cegados por el paternal subsidio estatal.

Sin embargo para la vanguardia artística en cualquiera de sus ramas, el futuro pasa por una profunda reflexión y cambio de los valores y patrones de actuación.

Ya está bien de subvencionados, que luego nos montan una manifestación por la manipulación del poder y amordazamiento de la cultura. Es necesario una gestión individual de la cultura, haciéndote dueño de tu propia vida, con imaginación, buscando alternativas al mercado actual. Es primordial la competencia para la mejora creativa. El sistema económico está pidiendo a gritos flexibilizar a todos los participantes del mismo, es imposible avanzar con elementos inflexibles y apoltronados en la dulce melodía de los céntimos de euros resbalando por el teléfono de la ducha mañanera.

La imaginación al Poder!... pero que no se la quede mucho, que luego se apoltrona.


Gustavo Reneses

lunes, 22 de junio de 2009

EVS-EL DIA 19 de Junio de 2009

Alien: un virus en el sistema.

"No tenéis ninguna posibilidad pero... contáis con mi simpatía."Alien. El octavo pasajero.

En estos días blancos y azules, redondos y opiáceos hasta la saciedad, visita nuestro único, mítico y genuino suplemento EVS: El octavo pasajero, Alien.

De la saga Alien poco hay que decir, personalmente, en esta guagua nos decantamos por la primera entrega del genial Ridley Scott. Y es que las peripecias de la suboficial Ripley a bordo del Nostromo, con el bicho plasta cargándose a toda la tripulación, es una de las joyas del metraje de ciencia ficción, mejor manufacturadas. Y que esperamos que en este caso, sea más ficción que ciencia.

En nuestra vida diaria o matriz babilónica, al igual que el voraz monstruo baboso interplanetario, la disciplina balompédica introduce en nuestro cuerpo el virus de la alienación intelectual (vulgarmente conocido como: ¿Eh?). Con la correspondiente bendición de las clases más próximas al ápice de la pirámide. Esos yonkis del escaño, faraones venidos a menos que nos dan la vara continuamente recordándonos lo importante que es su figura para el género humano, nos regalan altas dosis de espectáculo futbolero para alivio de nuestros pesares y para que no reflexionemos mucho sobre nuestro devenir. Pensar puede causar jaqueca, no hay que hacerlo alegremente. (Lo siguiente leerlo con voz seria y rápida) Pensar es un medicamento: Lea detenidamente las instrucciones de uso, en caso de duda consulte a su edil de confianza.

Para epopeyas míticas lo que me pasó hace unos días.... les cuento:

La semana pasada, entre sueños, oí voces juveniles por las calles de mi ciudad. Algo latía en las horas nocturnas de Babilonia. ¿Sería acaso el despertar de las masas hacia la luz del conocimiento y de la libertad?

Conspiraban sin miedo en voz alta, se conjuraban a dioses de nombres extraños, se pasaban consignas bajo mano, se pintaban las caras con alegres colores como aguerridos guerreros antes del fragor bélico.

Los vehículos circulaban emitiendo un código de claxon y luces que mi desconocimiento de Morse, no me permitía descifrar. Incluso algunos transportaban individuos agitando banderas al viento, exacerbando a las masas para que se unieran a la causa.

Conmovido y expectante llamé por teléfono a familiares y amigos dispersos por la geografía insular. Me despejaron todas las dudas: nos encontrábamos ante un fenómeno generalizado.

En el horizonte acústico de la noche, sonaban detonaciones continuas, haciendo alarde, frente al enemigo, del potencial bélico que atesoraban nuestras fuerzas.

No me quedaba más que velar toda la noche, planificando la contienda de la nueva jornada que asomaba en la línea alba del horizonte.

A la mañana de un nuevo día, las calles asomaron atestadas de personas, una enorme serpiente blanca y azul se extendía por el área metropolitana. Ingentes cantidades de personas, venidas de todas las esquinas de nuestro terruño, configuraban un frente de batalla, plagado de banderas y camisas al viento.

Comenzaron mis dudas.

Los cánticos que vociferaba la enfervorecida masa no hacía alusión al despertar intelectual, ni a la libertad del individuo frente al sistema liberticida, ni siquiera a un cambio de sistema, ni una la llamada a la crítica. No había alusiones a la precariedad intelectual, al fracaso escolar, a la nefasta política educativa, a los bajos índices de competencia, ni un simple análisis de la precariedad laboral, de la lógica, utilidad y buen uso de nuestros impuestos, a las dietas de los que no se ponen a dieta...

Era fútbol, sólo fútbol... oh! Una esperanza más en el charco de las esperanzas rotas.

A lo lejos la eterna procesión ausente proclama a los cuatro vientos un mantra que se nos invade lentamente, como un alien que penetra en nuestro cuerpo alimentándose de nuestra esencia más pura: la libertad.

Gustavo Reneses