sábado, 9 de mayo de 2009

EVS-EL DIA 8 de Mayo de 2009









Swinging the Batate: Extended Radio Edit Versión.


“Cada sociedad intenta proteger y perpetuar su originalidad invocando un pasado mítico que le es propio”


Levi Strauss

En estos días azules de tiernos rayos de sol acariciando nuestra anacarada piel primaveral, llegan al parabrisas de esta guagua un “fleje” de papeles multicolores anunciando novedosos eventos culturales locales con un cierto olor a “revival”, a saber: el setenta aniversario de Batman, el concierto de Los Secretos y el del casi incombustible Rod Stewart. Pero asombrosamente y levantando un poco la mirada, vemos en el horizonte una tendencia generalizada (véase globalizada) por “moler la batata” a ritmo nostálgico. Es lo que se conoce internacionalmente como: Swinging the Batate. Extended Radio Edit Versión

O una de dos: o las buenas mañas artísticas acabaron hace más de dos décadas o para hacer “cash” en estos tiempos inciertos se tira de la nostalgia/lágrimafácil. Nunca se sabe. En esta Feria de las Mentiras hay de todo y nada es lo que parece. Desde esta modesta guagua que bambolea... uff! no; que rumbea...uff! menos; que rueda y balancea como un canto rodado por las tierras de Babilonia (eso está mucho mejor), nos atrevemos a sugerir o plantear cuatro hipótesis relacionadas con la eterna juventud del “artisteo” en general y de la poca vergüenza en particular.

Uno (o Teorema del brikin dans)

También conocido como Teorema del Chicle, es la sensación bucle-colectiva de la tendencia al alargamiento de cierto fenómeno producido por la capacidad paralela de obtener un alto rendimiento económico por parte de terceros. (Nota: coger aire.) Se resume básicamente en seguir vendiendo a los jóvenes de antes versiones, reversiones y ultraversiones de los ídolos de su juventud. Como el poder adquisitivo tiende a aumentar (revisar este último parámetro en el año 2009 y sucesivos), los puretillas de hoy adquirirán con esa lágrima fácil que tan poco nos cuesta sacar, por ejemplo, la última versión definitiva del “She loves you” de los Beatles que se grabó en una cinta de cassette, mientras los melenudos de Liverpool ensayaban en el urinario de la Caverna. Por supuesto, masterizada y en edición de lujo con extras como eructos y demás sonidos lúdico-corporales tan habituales en dichos ecosistemas.

Dos (o Proposición del crusaito).

La propuesta del “Crusaito” se concreta o sintetiza en una serie de subprogramas telecutrevisivos al estilo “los setenta contra los ochenta ¿qué década es menos decadente?”, que cruzándose aleatoriamente con fechas especiales (Dia del Padre, Día de la Madre o Día del Primo) nos ofertan paquetes multimedia de “muertos bien enterrados” (musicalmente hablando), a regocijo de esa Sociedad que impone cánones hasta a los silbidos mañaneros. (Jesús!!! A que cuando lleguen a los ochenta vamos a comer, como reyes, pollo frito!) Tres (o Demostración del maikelyacson)

Tres (Demostración del Maikel yacson)

La demostración tercera o del maikel -yacson para más señas-, es lo que popularmente se conoce como “payo, es feo de pedí pero más es de robá”. Como nada es eterno en esta vida, y menos los desayunos, aperitivos, almuerzos, meriendas y cenas de las grandes glorias musicales, culturales o peliculeras, se hace necesario inventar algo de manera urgente para seguir agarrados al tren de la buena vida. Como eso de inventar es una trabajo fatigoso e intelectual, ya puestos, hacemos una versión “House Radio Edit” de

cualquier copla sesentera y salimos a escena con treinta kilos de más, pero enfundados con ropa de la década anterior y bailando algo a camino entre discoteca ochentera psicotrópica y “El baile del Gorila” de Melody.

Cuatro (o Tésis del Robocop)

Como en todos los sitios, hay alguien invisible (“posiblemente un ente”. Nota mental: confirmarlo con Iker Jimenez) que se cree por encima de todo y de todos, y que gracias a su “arte florido” nos impone unilateralmente un único modelo de consumo de arte. Es la aplicación cultural de la consabida “Teoría del pensamiento único”, que condena al ostracismo y anulación total a quien muestre disconformidad con los héroes nacionales de la escena. Triste pero sucede.

Pero no acabemos así de melancólicos nuestro viaje por tierras de Babilonia. Sigamos con alegría la sentencia lapidaria del encabezado de hoy, e invocando a nuestro pasado mítico común, que, a buen seguro nos brindará un futuro prometedor, enarbolemos los garrotes y con voz triunfadora aullemos danzando alrededor de la fogata del conocimiento.

Gustavo Reneses

domingo, 3 de mayo de 2009

EVS-EL DIA 1 de Mayo de 2009










Perdidos por el Glamour.

En estos días equinocciales a escasos veintiocho grados de latitud sobre el trópico, vivimos sumidos “glamourosamente” en la más densa niebla opiácea que recordemos y que nos aísla peligrosamente de la realidad.

Perdidos, no como los personajes de la serie que hoy ocupa las páginas centrales de nuestro suplemento, sino como eternos nómadas paranoicos, gateamos por Babilonia. Gustamos de adornar nuestras vidas con altas dosis de SOMA que a buen seguro, adormecerán nuestros instintos más cabales en pro de una alegre vida gris y productiva en la gran feria de las mentiras.

Así, buceando en las procelosas aguas informativas de rabiosa actualidad, nos encontramos con varios ejemplos de narcosis colectiva. Titulares y comenzamos:

Abrimos nuestro noticiario babilonico en plena ronda política de dos países vecinos. La noticia no está en los temas de fondo a tratar, escenarios futuros comunes o acuerdos y desacuerdos. No. ¿Para qué?, da lo mismo lo que se trate porque seguramente serán temas aburridos, espinosos o poco entendibles. Es necesario una píldora de SOMA y hablar del glamour de las primeras damas, de sus vestidos, de lo elegante de sus andares, hasta incluso del metraje de los tacones. Esas son las noticias trascendentes, las que de verdad nos activan intelectualmente, las que hacen que paremos la cuchara de potaje a medio camino entre el plato y nuestra boca, y miremos, embobados, la realidad dictada por el color del pixel de turno. Mmmm, SOMA.

Noticias globales. Del pleno éxtasis informativo, pasamos a un variscazo: la ración de acojone diario. No faltan noticias desgraciadísimas que nos recuerdan lo frágiles que somos y cómo nos podemos resfriar y ulteriormente palmarla con cualquier estornudo, en especial si es de tierras aztecas.

Es digno de mención, cómo el anterior espectro pandémico gripal y global, el temido H5N1, - del que ya nadie se acuerda - (gripe aviar), se cebó con la raza humana produciendo en el periodo de tiempo 1997-2004, un total de 76 fallecidos. Todos localizados en Asia, menos uno. Afortunadamente y como estamos totalmente desinformados, perdón, informados, se compraron cientos de miles, o puede que millones de vacunas para prevenirlo, combatirlo y aniquilarlo. A este no le quedarán ganas de volver a molestarnos.

Como dosis voluntaria y preventiva, se recomienda una toma mañanera aderezada por sapienciales voces tertulianas que a ritmo de “coco-wawa” nos desgranarán la situación, y nos darán consejos a lo más puro estilo OMS, ONU o similar.

En pleno carrousel emocional, porque ya no sabemos si estamos de subidón o en pleno descenso apocalíptico a los infiernos de la existencia, es tiempo de los deportes. SOMA para todos!!! El derbi que todo lo da y nada nos quita -o sí, pero mejor obviarlo-, el nuevo partidazo del siglo Madrid-Barça, las injustas carreras de fórmula uno, o las competiciones europeas de lanzamiento de chapas tuneadas, son la perfecta excusa para desenchufar el molesto cerebro en nuestras horas de asueto. No sólo los fines de semana, sino ya puestos, entre semana. Y es que no se le puede dar tregua al cerebro.

Cerramos informativos con noticias curiosas del mundo banal:

Estamos a la cola de investigación y desarrollo (jajaja! ¡qué cosas! Siempre pidiendo más dinero... vamos a levantarnos ya...).

Innovación frente a estancamiento de ideas en el sistema económico actual (ya está el café?!?!).

Geopolítica y conflictos internacionales... (buff, cambia ya de canal a ver si empieza la novela...)

Gustavo Reneses

viernes, 24 de abril de 2009

EVS-EL DIA 24 de Abril de 2009





Hail Mr. Chaplin.

En estos días de histérica primavera, o eso dicen, celebramos en estas páginas el trigésimo tercer aniversario del estreno de la película el Gran dictador, del no menos grande Charles Chaplin.

La peli en cuestión tiene unos cuantos años más, ya que el estreno oficial fue en la ciudad de los rascacielos, allá por el otoño del año 1940. Por esas cosas de la estupidez humana, en nuestras pantallas no pudimos disfrutar de las aventuras y desventuras del barbero judío, hasta bien entrados los años setenta. Tiene guasa la cosa: en el estreno oficial del largometraje, la sociedad del momento, y que acudía en masa al único evento lúdico multimedia y multiclase, iba vestida con trajes grises, pelo corto con mucha brillantina, sombreros y faldas largas. En nuestro estreno y en plena movida contestataria post-hippie, se pudieron ver a jóvenes y jóvenas peludos y peludas con pantalones campana y estrechas camisas estampadas por diseños de flores imposibles, acudiendo en masa al estreno de la segunda película sonora de Chaplin. Casi de fondo, perdido en los acordes del tiempo me parece oír el anuncio: “Últimas noticias! Novedades cinematográficas! Mañana espectacular estreno del largometraje: “El Gran dictador” de Charles Chaplin. No se lo pueden perder. En riguroso Blanco y Negro y sonido monoaural!!!” Y como siempre en su sala habitual: Cine Víctor, Cine Baudet, Cine Rex, Cine San Martín, Cine La Paz, Cinema Victoria, Cine Numancia, Cine Moderno, el Royal Victoria o cualquier otra de las salas que amenizaban nuestra geografía urbana. Hoy desierta de ellas y con una oferta aglutinada en frigo-factorías de cotufas y metraje excesivamente comercial y efímero. Con muchísima más calidad técnica pero con infinitamente menos afluencia de público.

La película en cuestión es una crítica ácida al nacionalsocialismo alemán y por extensión al autoritarismo y a las dictaduras de nuestro mundo mundial, dejando bien claro al final, que no hay nada para nuestro cuerpo y espíritu como una buena democracia. De barras de pan y estrellas del celuloide, faltó decir al pseudo Astolfo Hynkel.

En realidad desde el inicio de los tiempos, en nuestra sociedad cromañona y de cultura homosapientil, han sido múltiples salvapatrias, caudillos, déspotas, tiranos, autoritarios, opresores y hasta cancilleres tipo Palpatine, los que han jalonado alegremente nuestra historia. Ideológicamente los encontramos de todo tipo, a saber: rojos, azules, grises, negros, amarillos y hasta de color indefinido. Con ello se demuestra que la ideología no va asociada con el poder, porque desde el amplio abanico de ideas sólo se codicia el estrecho mango del poder. Así que, no es un argumento de peso decir: “es que los morados son unos absolutistas de toda la vida”, porque posiblemente, lo serán tanto como los verdes o los naranjas.

Esto se resume gráficamente en una frase que siempre me dice mi padre: “Da lo mismo quien sea el amo, porque el burro, es siempre, el que lleva la albarda”.

En realidad la explicación de una única visión y voz cantante, viene de nuestra increíble capacidad para trasladar a otro una decisión. Lo que se conoce coloquialmente como “pasar el marrón”. Y así, pasamos nuestros marrones consecutivamente y eternamente con tal de eludir responsabilidades. “Que piense otro por mí”, “yo tengo bastante con lo mío”, “ese no es mi problema” y así, una serie de frases similares, son las más oídas en el top-ten de las excusas para no asumir las riendas de la vida.

En un status quo caracterizado por la desidia bananera, una serie de personajillos y personajes ven alimentado su ego y su bolsillo al encontrar nula resistencia ante unas primeras y tímidas intenciones, que a la larga, y alimentada con la eterna indolencia, se transfiguran en pretensiones megalómanas edulcoradas intelectualmente con alguna figura decorativa judeomasónica, imperialista, atea o centinela de occidente. Total pa´l caso...


“Gobernemos gracias al amor y no gracias a la bayoneta.”

Paul Joseph Goebbels.1897-1945.

Ministro de propaganda del Tercer Reich.



Gustavo Reneses

sábado, 18 de abril de 2009

EVS-EL DIA 17 de Abril de 2009






"El negocio del cine es macabro, grotesco: es una mezcla de partido de fútbol y de burdel". Federico Fellini.

Cuando fuimos los primeros.

En estos días de invierno eterno y tras el ayuno, abstinencia y penitencia de los últimos días, retomamos la marcha de esta Guagua por las inescrutables rutas de Babilonia.

Se comenta por los mentideros cibernéticos que todo el mundo (que al final resulta que ni es el mundo ni son todos) está seriamente preocupado porque, a menos de un mes del estreno oficial, ha percolado por los numerosos y poco fiables poros de la red, no un trailer ni escenas sueltas, sino toda la peli “X-Men Orígenes: Lobezno”. Con esta filtración se sacia parcialmente el voraz apetito de las hambrientas masas noveleras de internet para amargo desconsuelo de sus productores. O no, porque en la colina de acebo nada es lo que parece. Resulta que el filme en cuestión, dicen, que no pasará al top five de las pelis “más mejores” del séptimo arte, y por supuesto, ni al top ten, ni al top cien... aunque es posible que sea todo un friki-éxito en el top manta.

Para quien haya tenido la enorme desgracia de no haber visto la anterior pelicula X-Men (vea el apreciado lector la sutil ironía), en esta nueva entrega se va a desentrañar el más grande de los misterios de la Humanidad desde la Santísima Trinidad. Nada más y nada menos, que los inicios de uno de sus peludos personajes: Lobezno.

En realidad todo esto es un subterfugio para el consumo de sustancias químicas no vendibles en farmacias legales. Es más que factible sospechar que en el proceso de creación de la serie de los colegas X, fue necesaria la ingesta de mescal, humito o yerba del diablo, porque si no, no se entiende la esquizofrenia en grado tremens para idear el universo imposible de los jóvenes talentos de la escuela de Xavier. De ahí la equis. Además, resulta que la panda de amigos X son, y según fuentes consultadas: “...una organización de mutantes creada por Magneto para ayudarle en su lucha contra el Homo Sapiens (los humanos no mutantes) para someterlo bajo su liderazgo mutante...” Chorripedia dixit. Ahí queda eso. Llegado a este punto queda más que demostrado también la justificación del uso de la susodicha ingesta por parte del lector para asimilar la profundidad de este tropel de letras. A mí no me pregunten, en la definición de la cosmogonía equiana, que no equina, me quedé en “organización de mutantes”. Nota mental: preguntar en la asesoría si es viable la posibilidad de convertirme en organización mutante y así disfrutar de alguna ventaja fiscal por padecer poderes sobrenaturales.

De todas maneras y para apaciguar a las hordas indignadas y con el corazón de celuloide partido, parece que se ha anunciado que la indignante filtración realizada por algún ciberfilibustero es una versión no definitiva. Vamos, que le faltan efectos especiales, limar un par de escenas y alrededor de un cuartito de hora más de metraje. Viendo que queda un mes igual ponen a trabajar a destajo a todo el personal. Eso si, lo de cobrar horas extras estará por ver.

En realidad la crucial ciberpolémica que nos ocupa hoy, es sin duda un ejemplo más, de los interesantes valores de nuestra decadente sociedad “ciberdenthal” -mezcla a partes iguales entre cibernética, occidental y Neardenthal-.

Basados en el “Principio de la Inmediatez” o “Teorema de la Validez Efímera de Valores” (que se resumen en que todo lo que vale es lo primero), se nos intoxica a todos los niveles para ser una perfecta máquina de consumo sin tiempo a la reflexión. “Hay que ser el primero para tener éxito”, repiten sin cesar los más prestigiosos hipnopedas. Y así, desde nuestra más tierna infancia, se nos adoctrina, desde todos los frentes, en la ferviente admiración que debemos sentir al ser los primeros en algo: ser el mejor en nuestros estudios, ser el más atlético, ser el más elegante-cool-fashion-in/out y demás garambainas vacuas de nula importancia evolutiva.

Como no podía ser de otra manera, de este credo insulso emanan las acciones más cutres y torticeras al puro estilo Ciberdenthal. Y así del amplio elenco de maniobras, destacan de forma capital: La zancadilla, el pisotón, la puñalada trapera, la lengua de trapo, el quitate-tú-pa-ponerme-yo, el plagio, el lameculismo o la ñoñería intelectual, entre otros.

La cosa tiende a enquistarse cuando estas acciones aparecen acompañadas de una serie de justificaciones ético-morales que todo pretenden arreglar, pero que en realidad, empantanan con el sucio lodo de la iniquidad, nuestros verdaderos valores. Lo que se conoce vulgarmente como: “un argumento políticamente correcto”.

Sabemos que esta Guagua que recorre Babilonia no es el último modelo, que a veces no corre mucho y que al final de los repechos tiene que poner el punto muerto para coger algo de aire, pero estamos seguros de una cosa: la frase del gran Fellini es perfectamente aplicable a todas y cada una de las dimensiones de nuestra realidad.

Gustavo Reneses

domingo, 5 de abril de 2009

EVS-EL DIA 3 de Abril de 2009











Acordes cuerdos para desacuerdos. 

En estos días previos a la santa semana, para los más afortunados, y santa media semana para el resto de los mortales, se hace obligatorio felicitar a los que sonríen pese al chaparrón de noticias “econoparanoícas” que está cayendo. Es más, algunos no sólo sonríen sino que le enseñan, totalmente estirado, el dedo corazón a los grises agoreros que todo de negro lo pintan. Aclaro. Negro europeo, no negro norteamericano.

La música las penas aleja y los músicos, más que nunca, están llamados a convertirse en los nuevos catalizadores de pensamiento positivo. Son los encargados de traernos, entre notas, la inspiración adecuada para llenar de magia nuestra cotidianidad.

Celebramos desde esta guagua viajera, el éxito de nuestros intérpretes en la escena local, nacional e incluso internacional. Con un desparpajo extraordinario y con una calidad compositiva nada tienen que envidiar a las bandas anglosajonas (objetivo insuperable para los de mi generación).

Desde que tengo uso de razón, las bandas canarias han tenido una peculiar manera de manufacturar la música, tanto, que se desarrolló el término “rock canario” para destacarnos de entre todas las versiones musicales que existen para este estilo. Y es más, se etiquetaron como “grupos de rock canario” a muchas otras bandas que no hacían rock... pero en fin, eso es otro cantar.

Actualmente, esa manufactura sigue siendo una marca de identidad, pero atesoramos tantos años de experimentación, que hemos logrado un producto refinado que ha transmutado por si solo hasta convertirse en una verdadera delicatessen para los oídos más exigentes. No quiero nombrar bandas porque en todo inventario dejamos siempre a alguien fuera, pero es posible afirmar orgullosos, que en la actualidad tenemos más de una decena de bandas que nos dejarían más que satisfechos en cualquier escenario.


En cualquiera de las variantes musicales que cosechan nuestros melómanos ejecutores, es de destacar que el arte y por extensión, la cultura con su genialidad e insultante frescura está llamada a romper la uniformidad de pensamiento que nos adoctrinan desde los diferentes púlpitos.
El miedo nos hace ser dúctiles en las cálidas manos del amo, el miedo nos hace aceptar situaciones o soluciones que, a priori, nunca hubiésemos acatado. Un acorde (a ser posible con una Les Paul flamígeramente diseñada o con una Stratocaster marfil encordada para una bestia parda zurda) en medio de la oscuridad, aunque sea fugaz, nos enseña que la oscuridad es sólo la ausencia de luz, y que desaparece cobardemente cuando la llama de la antorcha del conocimiento y de la libertad individual hace su triunfal puesta en escena.


Gustavo Reneses

sábado, 28 de marzo de 2009

EVS-EL DIA 27 de marzo de 2009









Viaggio in groppa al tonno

Viaggio in groppa al tonno.

En estos incipientes días azules con efímeras excepciones meteorológicas en forma de impertinente precipitación líquida, se cumple el nosecuantos aniversarios de la película oficial de Pinocho, esa historia de un mentiroso contada por otro gran mentiroso cuya referencia desgraciadamente es la única que tenemos en nuestros recuerdos más lejanos.

Resulta que las iconografías y desventuras que atesoramos de este embustero palitroque saltarín nos remiten a la empalagosa factoría californiana. Sin embargo si somos justos –poco habitual y según para qué- fue el bueno de Carlo Collodi, allá por el año 1882, cuando escribe para un periódico florentino “Storia di un burantino” y “Le venture de Pinocchio”, unos episodios de un sádico muñeco taruguero a la sazón el bueno de Pinocchio.

Pinocho, ñoñerías aparte, es el relato del viaje iniciático de un ser buscando el sentido de la vida. La tira de celuloide coloreado narra con más o menos acierto, las zancadillas que la existencia nos pone a lo largo de los años que vivimos en Babilonia, los buenos momentos, las penas, las dudas o las encrucijadas, en definitiva: la vida real con sus vicios y virtudes. El hilo argumental de la narración queda magistralmente hilvanado por los filamentos de la marioneta que muere para vivir. El clásico resurgir entre las cenizas cual ave fénix, para alcanzar -entre las lágrimas del respetable-, su particular nirvana.

Resulta curioso -por no decir desalentador- que en nuestra tecnosociedad occidental, el descenso a los infiernos se torna como un ejercicio arcaico de mentes puretas y es preferible tomar un atajo molón que nos llevé a saborear los dulces néctares del Edén a ser posible con gafas de sol tipo “cool-after” de marca molona, un tatuaje como el “profe” de cualquier realitichou, y, por supuesto, ataviado con un i-pod o i-phone como un perfecto i-mbecil para estar on line all the time.

El atajo en cuestión nos remite a un conjunto de actitudes que conducen a la intencionada desautorización del análisis empírico del conjunto de vivencias que nos ha tocado, en suerte o en causalidad, vivir y dirigirse -sin despeinarse- por una espiral de indolencia a velocidad absurda. Una aceleración catalizada por una ola intelectualoide abanderada con la ausencia de razonamiento crítico, que sin pudor alguno fomenta el narcisismo vacuo basado en la simplificación de la realidad y ataviada, como no podía ser de otra manera, prêt-à-porter.

Hasta la popular canción tatareada por todos en algún momento: “Pinocho fue a pescar al río Guadalquivir se le cayó la caña y pescó con la nariz” sufriría hoy de esa esquizofrenia vírica, simplista y frívola.

En primer lugar algún legalista le pediría a Pinocho la documentación en regla para ejercer la noble práctica de la pesca. A continuación un grupo de ecologistas se encadenarían a alguno de los pilares de algún puente que cruza el Guadalquivir pidiendo el cese del maltrato animal. En medio del alboroto entre antisistemas y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, un grupo de científicos incautaría las piezas pescadas por el muñeco para analizar el estado químico de las mismas y permitir su consumo y/o venta. Un grupo de simpatizantes del folklore local acuerdan en asamblea constituyente in situ, una variación de la denominación del río según la comunidad autónoma donde se cante la dichosa copla para evitar agravios comparativos y desigualdades geográficas. Al pobre infeliz con los nervios de la situación, se le cae la dichosa caña -vete a saber donde- y se las ingenia para usar los aparejos de pesca en su prominente sensor olfativo –craso error-, ya alguien de dudosa moral denuncia a nuestro Pinocho ante las autoridades competentes por uso fraudulento e inmoral de las extremidades del cuerpo. Además en medio de toda esta situación, un aguerrido equipo de televisión, aparte de tomar las imágenes más polémicas y casposas a orillas del río Guadalquivir/Miño/Pisuerga/Obi/Congo o Mississippi, se encarga de visitar a parientes hasta tercer grado de consanguinidad para realizar un exhaustivo análisis del autismo de Pinocho que le lleva a aislarse peligrosamente de la sociedad y refugiarse en el “siempre turbio mundo pesquero”. Posteriormente y durante los siguientes quince días los tertulianos más destacados del panorama social realizarán interminables entregas televisivas acerca del uso no regulado por parte del sector infantil de cañas de pescar y el consiguiente riesgo de exclusión social que lleva aparejado ese deporte. Además se moviliza a todos los colectivos mediante sms para realizar manifestaciones pacíficas en todos los ayuntamientos. ¡Que todo sea por el bien de nuestra sociedad!

Fracaso escolar, absentismo laboral, incapacidad creativa, uniformidad de pensamiento, televisor como sustituto de la educación, youtube como ventana al mundo o tertulianos festivaleros como analistas políticos, son partes de la triste realidad cotidiana. La crónica de un suicidio intelectual anunciada y estimulada por una continuada ausencia de gnosis, de la cuál ya, ni Pepito Grillo sabe donde está.

  

 

 Gustavo Reneses

sábado, 21 de marzo de 2009

EVS-EL DIA 20 de marzo de 2009









Rayas

 

Solo voy con mi pena

Sola va mi condena

Correr es mi destino

Para burlar la ley

Perdido en el corazón

De la grande Babylon

Me dicen el clandestino

Por no llevar papel

 (Clandestino | Manu Chao, 1998)

En estos días de rojas aguas teñidas por la sangre de la indiferencia y de la estéril acusación mutua, me pregunto si queda algo de ética, coherencia y raciocinio en la raza humana.

Recuerdo como de niño miraba fascinado los Atlas multicolores que pululaban por mi casa e intentaba imaginar cómo era el mundo de grande y cómo serían las personas que vivían en esos misteriosos lugares de nombres mágicos. Hoy a un clic de nuestro ratón -en la “Chorripedia”, por ejemplo- podemos preguntar por cualquier recóndito rincón de nuestro globo y tenemos al instante un insultante número de fotos, mapas físicos y políticos, la historia de la región en cuestión (que básicamente se reduce a luchas de sangre de muchos para el beneficio de pocos), variopintos índices económicos (¡recuerdo leer en los viejos compendios geográficos incluso el número de transistores por cada 1.000 habitantes!) y hasta enlaces hachetetepianos con los principales órganos de control del país. Como decían entonces: “Todo el Mundo al alcance de su mano”. Y casi cierto es, ya que actualmente, las magnitudes físicas terrestres caben en un pendrive, aunque sus desigualdades resultarían imposibles de compilar.

También me hipnotizaban las redes de rayas que surcaban los mapas: latitudes, longitudes, trópicos, husos horarios, principales rutas aéreas trasatlánticas, proyecciones cilíndricas, cónicas y hasta incluso azimutales gnomónicas.  Pero por encima de todas ellas, destacaban las fronteras, curiosos trazos humanos que dividían la epidermis planetaria con una frivolidad insultante. Las más normales eran las divisorias en sistemas montañosos, islas  o ríos pero también habían algunas de imposible comprensión: marítimas o aéreas (¿quién es el que pinta líneas en el aire? y es más, ¿cuántos peldaños tiene su escalera?), e incluso me llamaban la atención las fronteras dentro de fronteras.

Ahora con el paso de los años me pregunto si los exclusivos cotos que contemplaba en aquellos mapas trazados con genial maestría cartográfica, simbolizan realmente la delgada línea que separa a la raza humana de la avaricia homínida territorial.

Por muchas centurias que transcurran, el ser humano, como ser animaloide y terruñal que es, seguirá con su innata querencia por trazar divisiones ficticias sobre la vieja piel de nuestra roca madre. El noble génesis de las mismas puede tener connotaciones místicas, geográficas o históricas con irrebatibles razones, pero sin duda alguna, y por encima de todas, reina la eterna excusa de crear esas divisiones irreales para gobernar políticamente, coercitivamente o económicamente tanto a los de dentro como a los de afuera. Aunque en este último caso y de forma elegante se denomina: tratados comerciales o diplomacia, según sea el caso.

De estas marcas trazadas con plumillas y a ritmo de latigazos nacen sus hijas, quizás menos representadas en los mapamundis, pero de una importancia vital para los que pululamos por las tierras de Gaia. Así las fronteras culturales, económicas y sociales son las trillizas insolentes que con sus caprichosas decisiones truncan los anhelos de muchos babilonios. Silenciosas como las sombras, penetran en nuestra realidad cotidiana envolviéndonos con cálidos mantos raídos y susurrandonos, entre sueños, mantras vanos que van dibujando en nuestra conciencia redes de rayas que nos aíslan inexorablemente a unos de otros.

Y al final de todo, dará lo mismo nuestra postura sobre ellas y sus hijas, unos las  ignorarán y otros las seguirán amando. Ellas, ajenas a nuestras luchas fraticidas, seguirán inalterables con esa sonrisa rígida e inhumana acotando de forma virtual espacios físicos con gente real atrapada entre sus barrotes.

 Gustavo Reneses