sábado, 18 de abril de 2009

EVS-EL DIA 17 de Abril de 2009






"El negocio del cine es macabro, grotesco: es una mezcla de partido de fútbol y de burdel". Federico Fellini.

Cuando fuimos los primeros.

En estos días de invierno eterno y tras el ayuno, abstinencia y penitencia de los últimos días, retomamos la marcha de esta Guagua por las inescrutables rutas de Babilonia.

Se comenta por los mentideros cibernéticos que todo el mundo (que al final resulta que ni es el mundo ni son todos) está seriamente preocupado porque, a menos de un mes del estreno oficial, ha percolado por los numerosos y poco fiables poros de la red, no un trailer ni escenas sueltas, sino toda la peli “X-Men Orígenes: Lobezno”. Con esta filtración se sacia parcialmente el voraz apetito de las hambrientas masas noveleras de internet para amargo desconsuelo de sus productores. O no, porque en la colina de acebo nada es lo que parece. Resulta que el filme en cuestión, dicen, que no pasará al top five de las pelis “más mejores” del séptimo arte, y por supuesto, ni al top ten, ni al top cien... aunque es posible que sea todo un friki-éxito en el top manta.

Para quien haya tenido la enorme desgracia de no haber visto la anterior pelicula X-Men (vea el apreciado lector la sutil ironía), en esta nueva entrega se va a desentrañar el más grande de los misterios de la Humanidad desde la Santísima Trinidad. Nada más y nada menos, que los inicios de uno de sus peludos personajes: Lobezno.

En realidad todo esto es un subterfugio para el consumo de sustancias químicas no vendibles en farmacias legales. Es más que factible sospechar que en el proceso de creación de la serie de los colegas X, fue necesaria la ingesta de mescal, humito o yerba del diablo, porque si no, no se entiende la esquizofrenia en grado tremens para idear el universo imposible de los jóvenes talentos de la escuela de Xavier. De ahí la equis. Además, resulta que la panda de amigos X son, y según fuentes consultadas: “...una organización de mutantes creada por Magneto para ayudarle en su lucha contra el Homo Sapiens (los humanos no mutantes) para someterlo bajo su liderazgo mutante...” Chorripedia dixit. Ahí queda eso. Llegado a este punto queda más que demostrado también la justificación del uso de la susodicha ingesta por parte del lector para asimilar la profundidad de este tropel de letras. A mí no me pregunten, en la definición de la cosmogonía equiana, que no equina, me quedé en “organización de mutantes”. Nota mental: preguntar en la asesoría si es viable la posibilidad de convertirme en organización mutante y así disfrutar de alguna ventaja fiscal por padecer poderes sobrenaturales.

De todas maneras y para apaciguar a las hordas indignadas y con el corazón de celuloide partido, parece que se ha anunciado que la indignante filtración realizada por algún ciberfilibustero es una versión no definitiva. Vamos, que le faltan efectos especiales, limar un par de escenas y alrededor de un cuartito de hora más de metraje. Viendo que queda un mes igual ponen a trabajar a destajo a todo el personal. Eso si, lo de cobrar horas extras estará por ver.

En realidad la crucial ciberpolémica que nos ocupa hoy, es sin duda un ejemplo más, de los interesantes valores de nuestra decadente sociedad “ciberdenthal” -mezcla a partes iguales entre cibernética, occidental y Neardenthal-.

Basados en el “Principio de la Inmediatez” o “Teorema de la Validez Efímera de Valores” (que se resumen en que todo lo que vale es lo primero), se nos intoxica a todos los niveles para ser una perfecta máquina de consumo sin tiempo a la reflexión. “Hay que ser el primero para tener éxito”, repiten sin cesar los más prestigiosos hipnopedas. Y así, desde nuestra más tierna infancia, se nos adoctrina, desde todos los frentes, en la ferviente admiración que debemos sentir al ser los primeros en algo: ser el mejor en nuestros estudios, ser el más atlético, ser el más elegante-cool-fashion-in/out y demás garambainas vacuas de nula importancia evolutiva.

Como no podía ser de otra manera, de este credo insulso emanan las acciones más cutres y torticeras al puro estilo Ciberdenthal. Y así del amplio elenco de maniobras, destacan de forma capital: La zancadilla, el pisotón, la puñalada trapera, la lengua de trapo, el quitate-tú-pa-ponerme-yo, el plagio, el lameculismo o la ñoñería intelectual, entre otros.

La cosa tiende a enquistarse cuando estas acciones aparecen acompañadas de una serie de justificaciones ético-morales que todo pretenden arreglar, pero que en realidad, empantanan con el sucio lodo de la iniquidad, nuestros verdaderos valores. Lo que se conoce vulgarmente como: “un argumento políticamente correcto”.

Sabemos que esta Guagua que recorre Babilonia no es el último modelo, que a veces no corre mucho y que al final de los repechos tiene que poner el punto muerto para coger algo de aire, pero estamos seguros de una cosa: la frase del gran Fellini es perfectamente aplicable a todas y cada una de las dimensiones de nuestra realidad.

Gustavo Reneses

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