martes, 7 de julio de 2009

EVS-EL DIA 3 de Julio de 2009





El penúltimo vals de Jackson.


"El minuto que sobrepasé a Elvis y los Beatles ellos me llamaron lunático y abusador de menores."

Michael Jackson.

En estos días azules del cálido mes de julio, nuestro EVS se tiñe de negro, más bien se destiñe, o ambas cosas a la vez. Y es que, por si no se habían dado cuenta a estas alturas del suplemento, se nos ha ido Michael Jackson. El maikel o el maiki, como era conocido por estos lares.

Los que en los años ochenta éramos unos enanos, teníamos dos iconos molones. Los dos dos se llamaban Maiquel. Uno Naig y el otro Yacson. Ya sólo nos queda vivo el que conducía a Kitt, el coche fantástico. Los mitos van desapareciendo y cuando ya no están, de repente, nos pesan los años.

Aunque no fui especialmente seguidor de Michael (era más afín a la caña guitarrera peluda) hace unos días estuve viendo el videoclip Thriller de 1982. Alucinante. Sin querer, fui absorbido por un túnel místico temporal desembocando en los nebulosos ochenta, y sin entrar en la lista melancólica de cómo éramos entonces y nuestra proto-tecnología, me di cuenta de que simplemente era un genio. Que rompió moldes. Amado o denostado, supo dar ese toque de genialidad a sus coreografía, videoclips y en definitiva a toda la manufactura artística de su trabajo, que creó escuela en los sucesivos artistas. Que te copien algo, quiere decir que dispones de algo innovador. Pasa de ser tu creación particular a ser un objeto de codicia por terceros. Sus bailes, movimientos, ropas, hasta incluso, su tic púbicodactilar fueron versionados hasta la saciedad por otras lumbreras musicales, humorísticas o políticas.

Ya que estamos tirando de recuerdos, resulta que un día de 1993 desembarcó Michael y toda su troupe en Santa Cruz de Tenerife. Si. Yo que pensé que nadie por encima de Ramones iba a tocar en nuestras islas, y resulta que se nos coló aquí un día del mes de septiembre, en plena apoteosis mundial de su trabajo Dangerous. Aunque en foros de motos choperizadas, chupas de cuero y melenas peludas al viento lo negaré siempre, tengo que reconocer que yo estuve allí. Sí. En medio de miles de personas y casi 12 horas antes del concierto. Hacinado en plena marabunta humana que enloqueció en el momento de abrir las puertas de la entrada y que racionalmente comenzó a correr como mozos sanfermineros sin toro por la avenida del muelle en busca de los codiciados 10 primeros metros de distancia con el escenario. Tras la media maratón, tocó la tensa espera durante otras innumerables horas sentado en corros delante del escenario. Y cuando el cuerpo estaba totalmente tenso, la mente desconectada y el espíritu en cualquier cima del Himalaya buscando desesperadamente el Nirvana, dos cañonazos hicieron que volviera a la cruda realidad. Miles de sobacos al viento coreando el nombre de Michael (Maiquel, Maiquel Maiquel...) enloquecieron con las notas del Carmina Burana y una serie de imágenes a modo de flashes en las pantallas. Del resto poco más me acuerdo si soy sincero.

De todas maneras y sin ánimos de ofender, tras analizar de forma sesuda los anteriores ídolos-iconos musicales del siglo XX, desde esta guagua errante por las tierras de Babilonia, hemos llegado a la siguiente conclusión. Jackson tuvo bastante suerte y murió una década más tarde de lo que en teoría le correspondía. No se me sulfuren. Me explico: Elvis Presley (ex-suegro del primero) fue el ídolo de los 60 y murió en los 70. Lennon (cuyos derechos musicales fueron comprados por Miki), fue icono para la generación de los 70 y murió en los 80. En los 90 donde teóricamente debería haber muerto el icono musical de los 80 (Michael Jackson), resulta que se nos muere el icono de la propia década Kurt Kobain (sin aparente grado de parentesco o vinculación económica con el primero). Y ya, en pleno siglo diecinue... veintiuno, Michael nos dijo adiós. Por lo que esquivó, con cierta donosura, a la casuística óbito-musical.

Jackson ya ha entrado en el atrio de los grandes, y no por sus anteriormente mencionadas dotes artísticas sino porque ha sido invitado a participar en el fabuloso mundo conspiranoico. Los principales foros, webs y panfletos amarillistas del mundo de la comunicación no han tardado en vomitar bulos, rumores y demás teorías cartesianas sobre la falsedad de su defunción y destacan que todo ha sido una estratagema para eludir las presiones de su vida actual. Posiblemente esté con su ex-suegro Elvis, en alguna playa hawaiiana, tocando el ukelele. Ya nos lo desvelará algún colaborador de Friker Jiménez

Por estas cosas de la curiosidad, he estado repasando su discografía, y no he podido dejar de esbozar una ligera sonrisa cuando leí el título de su último trabajo, iba a escribir vinilo*, lo tituló Invencible. Curioso título, en la línea jocosas coincidencias literarias de la vida, como la archiconocida ecuación: Titanic = Insumergible.

  • NOTA: Aclaración para las víctimas de la LOGSE. El vinilo es como lo que te bajas de internet en mp3, pero en redondo y grande (Plástica visual: Hacer movimientos circulares y crecientes con las manos). No plateado, no confundir con el CD, DVD o Blu rai. Era de plástico negro con un surco en espiral en cada cara. El disco dispuesto horizontalmente sobre la plataforma de un pick-up o tocadiscos, era sometido a una aceleración giratoria continua y constante de 33 rpm, si era un LP, o 45 rpm en el caso de ser EP. (Plástica Visual: Hacer espirales con el dedo índice, subrayar las palabras difíciles y terminar con un debate sobre la importancia de los círculos en tu vida.)

Sea cual fuere la opinión sobre él, en el fondo murió el niño y nació el mito.

Saludos Maikel. No te olvidaremos. Dale recuerdos a Elvis, Hendrix, Marley, Lennon, Harrison, Farrah Fawcett, He-Man, Skeletor y los Master del Universo, PACMAN, Naranjito, Obi Wan Kenobi, Superman, ET, Freddy Krueger, las pesetas, el flash de duro, a los pantalones de pana, los calcetines blancos y mocasines negros...

Gustavo Reneses

viernes, 26 de junio de 2009

EVS-EL DIA 26 de Junio de 2009









Sequía musical = sequía intelectual.

"Nunca he llamado a mi trabajo "arte", es parte del mundo del espectáculo, el negocio de la construcción de entretenimiento."

Walt Disney.

En estos días azules inicio del estío en el hastío año de la crisis, parece que se ha instalado definitivamente la “Crisiscracia” como régimen popular uniformador de mentes y actitudes ante la vida.

La cultura o eso que llaman cultura, está en horas bajas. Tantos años viviendo subvencionada (conocido también como “vivir del cuento” o “by the face”) y con artistas pseudofuncionarios ha pasado factura.

Ahora, cuando el dinero se trasvasa para remendar los agujeros invisibles en estos años de decadencia intelectual, se llora al viento con lágrimas de oro por lo mal que vamos a pasar un verano desenchufado de las giras, nacionales, internacionales y hasta galácticas.

Cuando los falsos gurús musicales (y “curturales” por extensión) apoyados en el lobby de turno, venden humo a los moradores del ápice, tenemos sin duda alguna, una verdadera oferta diarréica. Elemento fluido generador de suculentos ingresos y basado en la mediocridad supina de emisores y receptores. O al revés, que tanto monta como monta tanto. Como toda oferta marrón, tiene una fecha de caducidad efímera, que al primer susto económico pasa de nivel semisólido a gaseoso, dejando un incómodo espacio entre los habitantes de Babilonia.

El estado Def con Dos que vivimos en la actualidad, no el grupo musical, sino el estado general de acojone, no deja ver con claridad a los que viven cegados por el paternal subsidio estatal.

Sin embargo para la vanguardia artística en cualquiera de sus ramas, el futuro pasa por una profunda reflexión y cambio de los valores y patrones de actuación.

Ya está bien de subvencionados, que luego nos montan una manifestación por la manipulación del poder y amordazamiento de la cultura. Es necesario una gestión individual de la cultura, haciéndote dueño de tu propia vida, con imaginación, buscando alternativas al mercado actual. Es primordial la competencia para la mejora creativa. El sistema económico está pidiendo a gritos flexibilizar a todos los participantes del mismo, es imposible avanzar con elementos inflexibles y apoltronados en la dulce melodía de los céntimos de euros resbalando por el teléfono de la ducha mañanera.

La imaginación al Poder!... pero que no se la quede mucho, que luego se apoltrona.


Gustavo Reneses

lunes, 22 de junio de 2009

EVS-EL DIA 19 de Junio de 2009

Alien: un virus en el sistema.

"No tenéis ninguna posibilidad pero... contáis con mi simpatía."Alien. El octavo pasajero.

En estos días blancos y azules, redondos y opiáceos hasta la saciedad, visita nuestro único, mítico y genuino suplemento EVS: El octavo pasajero, Alien.

De la saga Alien poco hay que decir, personalmente, en esta guagua nos decantamos por la primera entrega del genial Ridley Scott. Y es que las peripecias de la suboficial Ripley a bordo del Nostromo, con el bicho plasta cargándose a toda la tripulación, es una de las joyas del metraje de ciencia ficción, mejor manufacturadas. Y que esperamos que en este caso, sea más ficción que ciencia.

En nuestra vida diaria o matriz babilónica, al igual que el voraz monstruo baboso interplanetario, la disciplina balompédica introduce en nuestro cuerpo el virus de la alienación intelectual (vulgarmente conocido como: ¿Eh?). Con la correspondiente bendición de las clases más próximas al ápice de la pirámide. Esos yonkis del escaño, faraones venidos a menos que nos dan la vara continuamente recordándonos lo importante que es su figura para el género humano, nos regalan altas dosis de espectáculo futbolero para alivio de nuestros pesares y para que no reflexionemos mucho sobre nuestro devenir. Pensar puede causar jaqueca, no hay que hacerlo alegremente. (Lo siguiente leerlo con voz seria y rápida) Pensar es un medicamento: Lea detenidamente las instrucciones de uso, en caso de duda consulte a su edil de confianza.

Para epopeyas míticas lo que me pasó hace unos días.... les cuento:

La semana pasada, entre sueños, oí voces juveniles por las calles de mi ciudad. Algo latía en las horas nocturnas de Babilonia. ¿Sería acaso el despertar de las masas hacia la luz del conocimiento y de la libertad?

Conspiraban sin miedo en voz alta, se conjuraban a dioses de nombres extraños, se pasaban consignas bajo mano, se pintaban las caras con alegres colores como aguerridos guerreros antes del fragor bélico.

Los vehículos circulaban emitiendo un código de claxon y luces que mi desconocimiento de Morse, no me permitía descifrar. Incluso algunos transportaban individuos agitando banderas al viento, exacerbando a las masas para que se unieran a la causa.

Conmovido y expectante llamé por teléfono a familiares y amigos dispersos por la geografía insular. Me despejaron todas las dudas: nos encontrábamos ante un fenómeno generalizado.

En el horizonte acústico de la noche, sonaban detonaciones continuas, haciendo alarde, frente al enemigo, del potencial bélico que atesoraban nuestras fuerzas.

No me quedaba más que velar toda la noche, planificando la contienda de la nueva jornada que asomaba en la línea alba del horizonte.

A la mañana de un nuevo día, las calles asomaron atestadas de personas, una enorme serpiente blanca y azul se extendía por el área metropolitana. Ingentes cantidades de personas, venidas de todas las esquinas de nuestro terruño, configuraban un frente de batalla, plagado de banderas y camisas al viento.

Comenzaron mis dudas.

Los cánticos que vociferaba la enfervorecida masa no hacía alusión al despertar intelectual, ni a la libertad del individuo frente al sistema liberticida, ni siquiera a un cambio de sistema, ni una la llamada a la crítica. No había alusiones a la precariedad intelectual, al fracaso escolar, a la nefasta política educativa, a los bajos índices de competencia, ni un simple análisis de la precariedad laboral, de la lógica, utilidad y buen uso de nuestros impuestos, a las dietas de los que no se ponen a dieta...

Era fútbol, sólo fútbol... oh! Una esperanza más en el charco de las esperanzas rotas.

A lo lejos la eterna procesión ausente proclama a los cuatro vientos un mantra que se nos invade lentamente, como un alien que penetra en nuestro cuerpo alimentándose de nuestra esencia más pura: la libertad.

Gustavo Reneses

miércoles, 17 de junio de 2009

EVs-EL DIA 12 de Junio de 2009

Niebla de verano.

"Hay dos tipos de dictadores: Los impuestos y los elegidos, que son los políticos"

Robert Nesta Marley.

En estos días azules y deliciosamente cálidos del mes de junio, nuestra ciudad se cubre de una mística niebla jamaicana que se desliza desde allende los mares. Los Wailers ya están aquí (los de Bob, no los de la plaza) y seguramente mañana experimentaremos a través del mágico túnel musical una teletransportación hasta un paraíso de buenas vibraciones en compás de reggae.

Del genial Bob Marley queda en el baúl de los recuerdos colectivos, aparte de un buen puñado de letras y acordes sublimes, su activismo pacifista no político. En más de una ocasión, nos recordó que no hay mayor hipocresía que el uso del plural por parte del poder, cuando el único objetivo que les mueve, se conjuga en singular. Y es más, se podría añadir, la pérdida de la libertad en favor de la igualdad uniformada diseñada desde las cómodas poltronas del Gran Hermano. Desde esa militancia musical libre de acatar dictados partidistas o de interés general (que suelen ser de un interés bastante particular), recibió Marley varios sustos en su vida pública, alguno, incluso, en forma de lluvia metálica, que reforzó aún más su posición. En su periodo de exilio londinense, fue donde se gestó el larga duración “Exodus”, quizás el más famoso de sus trabajos. Aunque de manera particular, me quedo como CD de cabecera (que es más cómodo que tocadiscos de cabecera) con el Survival, un trabajo de 1979 que atesora en su interior increíbles temas como “Africa United”, “So much trouble in the world” o “One Drop”. Lamentablemente, temas de rabiosa actualidad, porque aunque no queramos reconocerlo, el progreso material que creemos tener, es un continuo retroceso moral e intelectual.

En estos días inciertos, aunque, no mucho más, que los lejanos 70 (década Marley por excelencia), el flujo de transacciones sociales en Babilonia sigue basada en la hipocresía como moneda de cambio, afianzándose tácitamente como valor clave en un sistema económico y político decadente donde ser más, es lamer el culo mejor.

Paralelamente, la visión sesgada y uniformada de la realidad, es un rasgo cada vez más habitual y generalizado en los cerebros de los babilonios aquí presentes. Posiblemente, por la ingesta masiva de SOMA en todas sus variantes, que degenera inexorablemente, en la “idiotización” intelectual colectiva.

Hablando de “idiotización” y uniformidad de pensamiento, y siguiendo la temática que ocupa hoy nuestra ruta por Babilonia, cuando a alguien se le pregunta sobre Bob Marley o la música reggae en general, aflora una risilla nerviosa que delata el único tópico por el que se conoce a este músico jamaicano y por extensión a parte de la música de ese país caribeño. Las orejeras simplistas, habituales en nuestra vestimenta, no dejan ver más allá de los estereotipos. Nadie se plantea el sagrado uso que se le da en la religión Rastafari al uso de la Ganjah (Cannabis sativa) como canal de conexión con la divinidad o Jah. Ya un paso más osado, sería preguntar a los de la risa nerviosa, si conocen algo sobre Kebra Nagast, Haile Selassie o el rastafarismo en general.

Posiblemente ante nuestra impertinente pregunta, recibiríamos más de una contundente respuesta que sería algo así como:

“... Flaco yo soy rasta de toda la vida... (golpe en el pecho con el puño cerrado)... pero de toda la vida (visiblemente mosqueado). Fíjate tu que me pillaba los vinilos “der Bob Marly” en discos Manzana o Fresidisco, allá en el Corinto.... Er cuarto en “casalosviejos” lo tengo to decorado con ceniceros rastafaris, pipas de agua y liadores de rodillo, de esos de la tienda de tó a un euro. Encima de la cama tengo la bandera de Jamaica... esa de los tres colores (Nota del autor: Jesús! ¿Quién le explica lo de las banderas?). “Endemás” cuando salgo de botellón con los colegas, ¿saabes? bailo eská y tocamos con la guitarra tuneada el “no güoman no crai” bueno y pa´las pibas argo de reguetón... ¿tu sabes no?... Bueno y también fumamos, jejeje ya sabes ¿no?... ¿eso se puede decir aquí en la radio?Alineación a la derecha... Ah no! ¿Que es p´al periódico?... chas loco... ¿Y el papel este es bueno?...”

Gustavo Reneses

sábado, 6 de junio de 2009

EVS-EL DIA 5 de Junio de 2009










 Terminator 4.

Volveré.

Arnold Schwarzenegger en Terminator 2.

En estos días azules del sexto mes del año, o junio, como es conocido por parte de los caminantes que deambulan por las arcanas rutas de Babilonia, observamos como, a modo de “flashback”, las páginas del EVS se llenan de Connors, máquinas y disparos “a porrillo” -no confundir con la acepción rastafari del complemento circunstancial de cantidad- . Y es que tal día como hoy, para regocijo de las frigofactorías de cotufas (conocidas anteriormente como salas de cine), se estrena el largometraje Terminator 4.

A cualquier babilonio anónimo de bien, que se le pregunte por la peli Terminator, evocará los principios de década de los noventa. Esos días azules de instituto, Cine Víctor y Nirvana por partes iguales. Particularmente, reconozco que la segunda parte de la saga, bautizada de forma ingeniosa como Terminator 2, representa la cima del misticismo noventero elevada a la enésima potencia, ya que, aparte de la trama y de los efectos especiales molones, la banda sonora era de los Guns and Roses. Y claro, eso era lo máximo. Nota para mitómanos: El tema principal de la banda sonora original era: ”You could be mine” o “llu cur bi main” (versión ESO).

Sin querer ser agoreros de perejil en la oreja, ni proselitistas de la causa “guagüera” por Babilonia, ya en nuestra parada del 8 de mayo del presente año, titulada “Swinging the batate: Extended Radio Edit Version”, analizamos pormenorizadamente la eterna juventud de los mitos artísticos, basada en la posible ausencia de nuevos valores creativos o en la poca vergüenza de los viejos aficionados a la “mamancia” fácil. Casualmente, uno de los productores de Terminator 4, Jame Middletown nos deleitó con la siguiente perla sobre la película:

“...un poco de una secuela y una continuación, ya que narra la historia de cómo llegamos hasta allí..."

Traducción aproximada: ¡Qué me aspen! sería como ver ubres, y no intentar mutar mentalmente en busca de 5 manos.

No vamos a destripar la película, ni las claras intenciones de carácter filantrópico que han movido a la realización del film, pero vamos a dar un dato anecdótico como adelanto: es la primera vez que el bueno de Arnold no hace de Terminator. Solamente presta su cara a una digitalización del T-800. Lo que no se aclara por parte de los creadores del metraje, es que si la ausencia del mencionado actor, se debe a razones relacionadas con su papel en otra película interpretando a un Gobernador de California, o bien, está dedicándose, más en cuerpo que alma, a preparar las escenas más salvajes de Torrente 4.

Sea como sea, rogamos encarecidamente que el ejemplo no cunda entre la gente del cine, y no se estire el chicle de celuloide hasta límites insospechados. Podrían suceder fenómenos de difícil explicación entre el público asistente, es lícito ganar dinero, pero inmoral destrozar a golpe de efectos especiales las últimas nubes de inocencia bohemia que quedan en nuestro interior. Aunque parezca increíble, hay rumores de las siguientes secuelas terminen por confirmar la teoría hollywoodiense de la Batata: Los Goonies 2, Los Gremlins 3, Regreso al Futuro 4, Cazafantasmas 3 o Comando G... ¡Mutación!

Gustavo Reneses

lunes, 1 de junio de 2009

EVS-EL DIA 29 de mayo de 2009










Palabras más, palabras menos.


“El mapa no es el territorio.”
A. Korzybsky

En estos días azules y rojos caen las papeletas multicolores de los árboles electorales sobre el suelo de las ramblas, calles, parabrisas y demás elementos del ecosistema urbano.

Los babilonios tenemos la extraña capacidad de saber vivir en infinidad de mapas físicos y políticos. Incluso podemos identificar con meridiana claridad nuestros límites comarcales, municipales y hasta catastrales. Pero sin embargo, y pese a la tangible realidad física del territorio no somos capaces de sentirlo. Preferimos crear superficies irreales asépticas para disfrutar de sus bondades.

Como somos tercos animales de costumbre, hacemos extensiva nuestra adaptación inane, al lenguaje de las palabras. Las palabras son un espejo de la realidad, aún más, son simples hebras del tejido de una realidad multidimensional. Le damos importancia vital a las palabras sin darnos cuenta que son usadas indiscriminadamente por una semántica impersonal que las dota de vacuidad.

Conocedores de nuestra visión disociativa y del ilusionismo de las palabras, los taumaturgos retóricos son capaces de sembrar dudas, éxitos o angustias con un rápido movimiento de los dedos. Con otro mágico pase, nuestra incapaz mirada infantil quedará confundida con la instantánea transmutación de las mismas, a decisión del orador de turno. Aquí no ha pasado nada.

La vena creativa de los oradores políticos no duda en purgar la realidad con el uso del lenguaje infantil, la reducción de la lógica, adormecimiento generalizado mediante opiáceo soma, desfiguración de los valores éticos y morales, el adormecimiento de la filosofía o la eliminación de la crítica. Todo vale en nuestra desbocada carrera al pensamiento único, que además, es políticamente correcto.

Nuestros deseos y sentimientos, nuestra individualidad en definitiva, queda difuminada en la febril oratoria del poder que uniforma nuestros cuerpos, mentes y espíritus.

Al consumidor de dichas frases se le suele olvidar rápidamente el autor de las mismas, y el fin por el que fueron creadas. En el fondo, da lo mismo, es comprensible, sirven solamente para dirigir al rebaño en uno u otro sentido.

Así que no se extrañen si en lo que queda de campaña electoral a las Elecciones del Parlamento Europeo, los que visten de rojo corean mantras al estilo “España va mejor”. O si los que visten de azules concluyen sus discursos con “Hasta la victoria, a veces!”. O es más, los que visten de verde nos bombardean con el consabido “Paz y amor... y el parné p´al zurrón”.


Gustavo Reneses

miércoles, 27 de mayo de 2009

EVS-EL DIA 22 de Mayo de 2009











De monos, eslabones y otros cantares.  


En estos días azules de mayo transcurre la primavera alterando con su 

presencia la sangre a todos. Bueno, para ser sinceros, a algunos más que 

otros. 

Esta guagua, con rumbo ignoto por tierras de Babilonia, descubre estupefacta 

que se conmemora, en estos días, el descubrimiento de lo que se denomina el 

eslabón perdido entre los humanos y los simios (algo así como un lémur mono) 

y que han tenido la genial idea de bautizar como Ida. Al parecer nuestra mona 

Ida, con cariño lo de mona, esta en perfecto estado, y eso que tiene una edad 

de 47 millones de años. Aclaramos antes de que alguno salga a comprar las 

velas del siguiente cumpleaños: es un fósil. En perfecto estado pero fósil. 

Lamentamos comunicar desde esta guagua que tal descubrimiento es una 

abominable falacia, una dulce milonga versada desde la noble literatura 

científica para obtener a saber qué tipo de oscuro beneficio. Tenemos pruebas 

más que demostrables de que tal eslabón está vivo y se mueve entre nosotros. 

Podría ser su vecina uno de ellos, mutantes, ladrones de cuerpo se ocultan 

entre las masas campando a sus anchas. Y nos hay solamente uno, hay 

cientos de ejemplares rondándonos con su esperpéntica presencia. 

Estos eslabones vivos, que no perdidos, dan muestra de ser el auténtico 

homínido que disfrazados de sapiens alegran con su presencia tope cutre 

nuestro matrix diario. 

Y además, lo que es peor, aparte de compartir acera, edificio y oficina, más de 

uno está motorizado, por lo que tenemos diversión asegurada durante 

kilómetros y kilómetros. 

Por ejemplo, nada más levantarse por las mañanas tenemos ese cafre al 

volante que alegra en clave de do mayor, la sinfonía mañanera de ruidos 

urbanos con el claxon todopoderoso. La pita, como cotidianamente se le 

conoce, debería fabricarse con una conexión directa al alternador, de tal 

manera que según aumentemos la presión sobre ella, notemos en nuestras 

huellas dactilares una descarga eléctrica “in crescendo”. Con este ejercicio 

pauloviano tenemos dos posibilidades: Que bien, mientras el sujeto salive, 

disipe su fruición por el uso innecesario del sonoro artilugio, o bien, que se 

quede pegado, fusionado y tostado para la eternidad en su volante de cuero, 

napa o similar. 

Este ejemplar de homínido basa su filosofía circulatoria, en la hipótesis de que 

su bocina es el elemento universal capaz de resolver el embotellamiento 

matutino del tráfico. Además de creer ser el único con discernimiento sobre el 

bien y el mal para adjudicarse el título de juez sonoro y “pitador” de la 

manzana. Total, tanta bravuconería automovilística, para llegar a la oficina 

servilmente y entonar a su superior: Si “bwana”, lo que usted ordene. 

Si hay algo que nos llene de adrenalina el cuerpo y sentirnos como Fernando 

Alonso en nuestro GP diario y no televisado, es notar el aliento motorizado del 

vehículo que comparte con nosotros la Pole Position. 

Cada vez es más habitual, en estos tiempos de crisis, modestos utilitarios 

ataviados con diversos elementos que facilitan la conducción deportiva. A 

saber: llantas de 16” y perfil reducido, escape triple de titanio, faldones 

serigrafiados con disparos o margaritas, alerones o leds de colores hasta en la 

antena. Un sinfín de elementos que nos hacen dudar si lo que tenemos al lado 

es un coche o parte del mostrador de la  ferrería del barrio que salio de paseo. 

Estos “fitipaldi” hacen ronronear estruendosamente el motor de su vehículo 

posiblemente para destupir los manguitos del carboncillo residual derivado de 

la combustión. O eso dicen. 

Total, que entre el de la sonora pitada (véase el elemento del párrafo anterior) 

situado tres puestos detrás del nuestro, y los acelerones del vecino de carril, en 

un par de semanas veo que la salida del semáforo de mi calle lo retransmite el 

calvo de la fórmula uno. Con los jocosos comentarios de Pedro de la Rosa, por 

supuesto. 

Por último, que sería de los conductores sin esa exquisita selección musical de 

nuestro pinchadiscos favoritos. Ese ser noble y caritativo, prócer del buen 

gusto, “DJ del asfalto” que deleita parte de nuestra ruta con los últimos éxitos 

de “reguetón” o como se escriba, cumbia o cualquier otro ritmo caribeño de la 

factoría sound machine. Las obras de este conductor se gestan en un equipo 

con mp3 “pa las canciones que me bajo con los colegas”, equipo de altavoces y 

refuerzo de bajos digno de una macrodiscoteca, y sobre todo, con los cristales 

de las ventanas bajados. Que nada ose perturbar la comunión entre las notas 

que salen de ahí y nuestros oídos. 

Desagradecidos somos al  no darle las gracias cuando se nos pega 

amistosamente a menos de veinticinco metros de nuestro vehículo. Ingratos. 

He aquí pues una breve demostración de nuestra hipótesis sobre el eslabón 

perdido y su pervivencia homínida en nuestros días. 

Buenas noches y buena suerte. 

 

 Gustavo Reneses