
Volveré.
Arnold Schwarzenegger en Terminator 2.
En estos días azules del sexto mes del año, o junio, como es conocido por parte de los caminantes que deambulan por las arcanas rutas de Babilonia, observamos como, a modo de “flashback”, las páginas del EVS se llenan de Connors, máquinas y disparos “a porrillo” -no confundir con la acepción rastafari del complemento circunstancial de cantidad- . Y es que tal día como hoy, para regocijo de las frigofactorías de cotufas (conocidas anteriormente como salas de cine), se estrena el largometraje Terminator 4.
A cualquier babilonio anónimo de bien, que se le pregunte por la peli Terminator, evocará los principios de década de los noventa. Esos días azules de instituto, Cine Víctor y Nirvana por partes iguales. Particularmente, reconozco que la segunda parte de la saga, bautizada de forma ingeniosa como Terminator 2, representa la cima del misticismo noventero elevada a la enésima potencia, ya que, aparte de la trama y de los efectos especiales molones, la banda sonora era de los Guns and Roses. Y claro, eso era lo máximo. Nota para mitómanos: El tema principal de la banda sonora original era: ”You could be mine” o “llu cur bi main” (versión ESO).
Sin querer ser agoreros de perejil en la oreja, ni proselitistas de la causa “guagüera” por Babilonia, ya en nuestra parada del 8 de mayo del presente año, titulada “Swinging the batate: Extended Radio Edit Version”, analizamos pormenorizadamente la eterna juventud de los mitos artísticos, basada en la posible ausencia de nuevos valores creativos o en la poca vergüenza de los viejos aficionados a la “mamancia” fácil. Casualmente, uno de los productores de Terminator 4, Jame Middletown nos deleitó con la siguiente perla sobre la película:
“...un poco de una secuela y una continuación, ya que narra la historia de cómo llegamos hasta allí..."
Traducción aproximada: ¡Qué me aspen! sería como ver ubres, y no intentar mutar mentalmente en busca de 5 manos.
No vamos a destripar la película, ni las claras intenciones de carácter filantrópico que han movido a la realización del film, pero vamos a dar un dato anecdótico como adelanto: es la primera vez que el bueno de Arnold no hace de Terminator. Solamente presta su cara a una digitalización del T-800. Lo que no se aclara por parte de los creadores del metraje, es que si la ausencia del mencionado actor, se debe a razones relacionadas con su papel en otra película interpretando a un Gobernador de California, o bien, está dedicándose, más en cuerpo que alma, a preparar las escenas más salvajes de Torrente 4.
Sea como sea, rogamos encarecidamente que el ejemplo no cunda entre la gente del cine, y no se estire el chicle de celuloide hasta límites insospechados. Podrían suceder fenómenos de difícil explicación entre el público asistente, es lícito ganar dinero, pero inmoral destrozar a golpe de efectos especiales las últimas nubes de inocencia bohemia que quedan en nuestro interior. Aunque parezca increíble, hay rumores de las siguientes secuelas terminen por confirmar la teoría hollywoodiense de la Batata: Los Goonies 2, Los Gremlins 3, Regreso al Futuro 4, Cazafantasmas 3 o Comando G... ¡Mutación!
Gustavo Reneses

2 comentarios:
Mañana voy a verla, pero sin palomitas, que lo de comer en el cine no lo tolero.
Espero que arregle la abominación de la tercera parte. El hecho de que la protagonice el bueno de Christian es un buen comienzo.
Ya te contaré.
COMANDO G!!! VAMOSSSSS jajajajajja
Pues fíjate que me gustó...
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