domingo, 17 de mayo de 2009

EVS-EL DIA 15 de Mayo de 2009









Corta y pega que algo queda.

Si robas a un autor, es plagio; si robas a muchos, es investigación.

Wilson Mizner


En estos días de primaveras en tiempo primaveral, tenemos un amplio abanico de noticias interesantes para desgranar cuál pétalos de margarita en manos de un enamorado. Posiblemente, de todas ellas, la que ha pasado desapercibida por la desgracia que supone para el conjunto de la población, es el fin del “copia y pega”. Aclaramos para evitar sublevaciones por parte de la masa intelectualoide: tranquilidad, no desaparecerá.

La fatídica noticia para las mentes creativas de Babilonia, tiene su origen en una empresa que ha diseñado un software, lo que se conoce coloquialmente como “sofguar” o “el programa ese del ordenador“, que verifica si un texto es original o es un vulgar y asqueroso “remedo” de Internet.

Desde luego, con la cantidad de cosas que hay por resolver y se preocupan por el noble arte de la escritura y el origen de las ideas. Y es que parece, que la dichosa aplicación es capaz de averiguar por ella misma, el porcentaje de copia de un texto y cual es la fuente original de donde ha sido transcrito, calcado o tontamente plagiado. Que por otro lado, y vista la originalidad de los ciberliteratos actuales, el cálculo del porcentaje de plagio, será sin duda alguna, sobre la fuente sapiencial contemporánea del conocimiento: La Chorripedia.

Sin duda alguna, para los ociosos y díscolos estudiantes de cualquier nivel informatizado de educación, como se generalice el uso del “pograma” por parte de los profes va a suponer el ocaso de una vida atestada de esfuerzo bibliotequero y de sesudo análisis hipotético deductivo experimental.

Si para los estudiantes esta noticia esta adquiriendo tintes dramáticos, que decir para el resto de los mortales cuya vida profesional ha girado en torno a la aplicación del binomio: control ce – control uve. Que me dicen de esos discursos, presentaciones, análisis de cualquier tipo, gags de humor, redacción de convocatorias y demás textos, sin el gracejo típico del binomio presentado anteriormente.

Ya nada será lo que era, se acerca el ocaso de nuestra civilización, se desmoronan los pilares del conocimiento basado en la xerocopiación de las ideas. El tercer ángel destructor tocará las trompetas sobre Babilonia, sembrando el caos y el rechinar de dientes (aunque esta última frase le suene de algo, no tiene nada que ver con el Apocalipsis. Puede ser que se parezca pero le juro que no es plagio).

¿Es que a alguien le molesta que se descubra veinticinco veces el Mar Mediterráneo? Oiga! Y las que hagan falta con tal de mamar, perdón, de nadar en las aguas de la investigación. Con que moral se le priva a un sesudo intelectualoide disfrazado de escritor, investigador, político, tertuliano, burócrata, cantante o saltimbanqui del buen uso del “cortaypega” para abrumarnos con toneladas (que son cienes y cienes de quilos) de nueva información amplificando el mensaje original.

Pongamos ejemplos cotidianos:

Supongamos esos discursos políticos en cualquier municipio de Baviera Occidental celebrando los festejos locales, en pleno éxtasis del respetable y con ánimo de enardecer el orgullo de la población local. Imaginamos a ese edil (democráticamente elegido por todos) dirigiéndose al público: “Cuates, aquí hay tomate!!! Es para mi un orgullo y satisfacción inaugurar los trigesimosegundos festejos olímpicos de la era moderna, no más, y les deseo a todos un colorido evento!!! y recuerden que mañana todos de nuevo a currar: Menos samba e más trabayar.

Sin duda alguna supuso un gran esfuerzo para el técnico de turno elaborar este documento original, que supuso el broche de oro a la celebración del evento y que pasará a engrosar, por derecho propio, las páginas de oro del arte de la oratoria.

Otro ejemplo, que será de esas convocatorias sobre alguna subvención, concurso o similar, donde en las bases aparte de relatar con abundante prosa la presentación de una serie de documentos variopintos por triplicado y con el cuño del Tribunal del Santo Oficio, se insta al concursante a incluir en la documentación el juramento a la Ley de Principios del Movimiento Nacional con el visto bueno del corregidor correspondiente al feudo del solicitante.

Otra situación donde debería ser importante corregir el “cortaypega” histórico, ya que su dilatación podría llevarnos al principio de la escritura y presentar la totalidad de la documentación en una tablilla cuneiforme.

Y ese humor con gags entrelazados tipo “a ver si cuela y de paso quedo como un campeón”. Ese “peaso” de artista con un bombín y frac contando en medio francés, un chiste entre Gomaespuma y Les Luthiers, agitando la pierna como Chiquito de la Cazada: ¿Vítes boludo? Ese peaso de fistro diodenarll que dice, jaaarrllll cómo llenar un vaso de agua en francés. Por la gloria de mi madre.

En fin, un poco de seriedad que en el fondo estamos hablando de humor.

Pues esto es así, bromas aparte, la cultura, los valores humanos al igual que la “investigación” e intelectualidad, se han basado en los últimos años en una suerte de reverberación de conceptos difusos que aumentan exponencialmente nuestro grado de pesimismo por las generaciones futuras. Reverberación acompañada de show, por supuesto, para que no olvidemos que aunque no haya pan, que por lo menos haya circo.

Gustavo Reneses

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