viernes, 30 de enero de 2009

EVS-EL DIA viernes 21 de noviembre de 2008










Sigo introduciendo los babilonia que he publicado en el periódico El Día en Santa Cruz de Tenerife. Éste es la tercera edición, con fecha 21 de noviembre de 2008. Que lo sigan disfrutando.


Rock, arte y mecánica cuántica

“…Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante…”

(Jaime Gil de Biedma, en Poemas Póstumos, 1968)



El surrealista poema de don Jaime me da pie a echar la vista atrás, y ahora más que nunca, creo firmemente que la vida que percibimos por nuestros cincos sentidos no es realidad: el espacio y el tiempo son ilusiones de la percepción.


Para muchos la vida es la concatenación de experiencias y noticias: el euribor, la crisis, el destino de las próximas vacaciones o si ya es primavera en algún comercio inglés. Para otros, entre los que me incluyo, es sin duda alguna, el dulce fluir de tres acordes que acarician el viento bendiciendo nuestros pasos. El tempo de esas melodías tiende al equilibrio cual argonauta funambulista en el camino de la vida: melodías salvajes e histriónicas molto allegro al principio, un pausado adagio a mitad de camino y un místico colofón largo sostenuto.


Esta noche se celebra en la evocadora laguna estudiantil un certamen de música rock denominado ULL Rock´08. Para quien no haya entrado nunca en un cuarto (o local de ensayo para los más afortunados), ignora lo grandioso que es contar para una banda local con un escenario a modo de santa santorum para comulgar con un público en una pagana celebración nocturna donde se derrocha, entre otras cosas, arte en su versión más pura e inocente.


En nuestras queridas Islas Canarias ser artista en general, o rockero en particular, se convierte la mayoría de las veces en un éxodo hacia posturas más conformistas y grises. A mitad del camino nos encontramos con poetas, pintores, músicos, dramaturgos... Artistas, que llamados por el frío viento del oropel vacuo, han hipotecado sus bellas artes para pagar en cómodos plazos las responsabilidades que nos impone finamente la sociedad en la edad más adulta.


El catalizador juvenil de nuestras ideas más libertarias queda disperso en los áridos granos de la realidad, esperando en esa playa a ese manager que nunca llegó, ese disco que no se terminó de grabar, o esas ilusiones puestas en el ensayo del próximo domingo.

En el cuento que nunca se escribió pero que todos adoramos, hay un final feliz donde ese grupo de peludos rockeros alcanza el más puro éxtasis mercantilista vendiendo letras y músicas en un soporte vinílico (o compáctico o emepetrístico) para que el gran público tenga un soporte físico para plasmar sus anhelos. Como sigo queriendo ver la otra cara de la moneda (o del disco), sé que hay una historia que se escribe pero que nadie adora, donde no hay un final feliz, pero que habitan un puñado de artistas escondidos en todas las dimensiones de nuestro teatro diario, salpicando con su mágico toque nuestra realidad, haciendo en definitiva que nuestro vital soporte sea una experiencia más profunda.


Si la mecánica cuántica nos introduce en la percepción del continuo espaciotemporal como una ilusión, el rock and roll nos introduce en un continuo estado de percepción rebelde donde no hay mecenas que dirijan nuestros sueños, ni produzcan las canciones de la banda sonora de nuestra vida. Por todo esto y por mucho más, sube hoy por la noche a La Laguna y deja que tu mente se expanda entre poderosas frescas melodías. Arte en su más puro estado. Good rockin´tonight!

Gustavo Reneses



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